Te llamaré mañana
Pedro Salinas
Ahora no te llamaré.
La espera siempre tiene recompensa
si se aparta del llanto y de la súplica,
si se acopla en la máscara del tiempo
y nadie reconoce sus mejillas.
Te llamaré mañana,
cuando seas más tú
y en tus ojos los años
se hayan hecho miradas.
Cuando ya no recuerdes mi sonrisa
ni el calor de los sexos encontrándose.
Cuando ya no me quieras,
no por ti,
sino porque las horas nos separan
y en ellas nuestra sangre y nuestro espíritu,
y en ellas la ceguera del pasado.
Y encontes, casi nuevo,
también más yo
y un poco menos,
te miraré despacio las arrugas
que yo no he conocido día a día.
Serás como un espejo de mi aspecto.
Pedro Salinas
Ahora no te llamaré.
La espera siempre tiene recompensa
si se aparta del llanto y de la súplica,
si se acopla en la máscara del tiempo
y nadie reconoce sus mejillas.
Te llamaré mañana,
cuando seas más tú
y en tus ojos los años
se hayan hecho miradas.
Cuando ya no recuerdes mi sonrisa
ni el calor de los sexos encontrándose.
Cuando ya no me quieras,
no por ti,
sino porque las horas nos separan
y en ellas nuestra sangre y nuestro espíritu,
y en ellas la ceguera del pasado.
Y encontes, casi nuevo,
también más yo
y un poco menos,
te miraré despacio las arrugas
que yo no he conocido día a día.
Serás como un espejo de mi aspecto.