¡No te vayas, papá!

Kein Williams

Poeta fiel al portal
Te escucho quejarte en la cama desde el cuarto contiguo,
tu respiración se agota, uno de tus pulmones está fallando,
según el doctor tu corazón tiende fallar debido a eso,
y estás ahí resistiendo, sacando fuerzas, luchando.

Es el tercer round en esta batalla, y aún sigues en pie,
estás deshidratado, no puedes comer y por eso estás débil,
reviso la cuenta y tendré que hipotecar la casa. No importa.
Solo sigue resistiendo, viejo querido. ¡No vayas a dejarme!

Mi madre está angustiada. Está sola en otro lado del océano.
Aunque se divorciaron ella siempre se preocupa por ti.
Te veo ahí sentado, jalando bocanadas y el aire huye,
y yo con impotencia finjo no mirarte. Esto me hace sufrir.

Mis hermanos están devastados, con miedo de perderte,
llegó la jubilación y tu cuerpo no se acostumbró a estar sentado,
pero las enfermedades cayeron como lluvia en pleno monzón,
aún recuerdo el día antes en que tú y yo nos peleamos.

Ese estúpido cigarro que el doctor te había prohibido,
es el mismo que hoy nos trae a esta situación tan penosa,
crecemos y el respeto se nos olvida. Y yo te grité muy fuerte,
y hoy que te veo con los guantes puestos lucho a tu lado.

No puedo evitar llorar cuando me oculto para desahogarme,
hace mucho no escribía nada, pero no tengo con quien hablar,
hace mucho no le rezaba a Dios pidiéndole favores,
hace mucho no tenía fe, y deseaba tanto me los cumpla.

Volvemos a casa los dos y en su cuarto lo escucho de noche,
luego de la nebulización respira algo mejor. No le basta.
Mi sobrino, de cuatro años, se acerca y le dice: papi, ¿te duele?
Le habla de su cumpleaños que llegará en una semana.

No sé, que seguirá luego de que acabe estas letras,
mi viejo ya se levanta, pero la mejoría es algo leve,
no estoy preparado para otra cosa que no sea tenerte,
así que por eso espero, que en verdad no me dejes.
 
Última edición:
En todos los casos, la partida siempre desgarra nuestros corazones. Pero la muerte es parte de la vida, y en cierto sentido un descanso a nuestra larga batalla contra ella.

Mas en la cruz hay paz y descanso. Si aun hay fuerzas lucha, si se agitaron dejarlo ir. Retenerlo es aun peor.

Aunque espero que se mejore
 
Kevin, he llorado leyendo tus líneas. Es muy triste cuando se enferman nuestros padres.
Toma a tu padre de la mano y dile que lo amas y dale las gracias por todo lo que te enseñó.
Deseo que se ponga bien, pero si se llega la hora de partir, estará junto a Dios sin dolor alguno y descansará.
Te mando un abrazo desde el fondo de mi alma. Dios con ustedes.
Azalea.
 
Un poema conmovedor e intimista con la pena que abraza y se describe línea a línea
con doloroso pesar.
Sus letras me han llegado profundamente, hace diez años yo imploraba lo mismo pero
un cáncer de pulmón, un tanque de oxígeno que se quedó nuevo y una mirada lejana,
dejaron mi corazón vacío hasta el día de hoy cuando mi padre se fue.
Deseo se recupere su padre, que todo vaya muy bien, un saludo y bendiciones a sus
letras.

 
Te escucho quejarte en la cama desde el cuarto contiguo,
tu respiración se agota, uno de tus pulmones está fallando,
según el doctor tu corazón tiene fallar debido a eso,
y estás ahí resistiendo, sacando fuerzas, luchando.

Es el tercer round en esta batalla, y aún sigues en pie,
estás deshidratado, no puedes comer y por eso estás débil,
reviso la cuenta y tendré que hipotecar la casa. No importa.
Solo sigue resistiendo, viejo querido. ¡No vayas a dejarme!

Mi madre está angustiada. Está sola en otro lado del océano.
Aunque se divorciaron ella siempre se preocupa por ti.
Te veo ahí sentado, jalando bocanadas y el aire huye,
y yo con impotencia finjo no mirarte. Esto me hace sufrir.

Mis hermanos están devastados, con miedo de perderte,
llegó la jubilación y tu cuerpo no se acostumbró a estar sentado,
pero las enfermedades cayeron como lluvia en pleno monzón,
aún recuerdo el día antes en que tú y yo nos peleamos.

Ese estúpido cigarro que el doctor te había prohibido,
es el mismo que hoy nos trae a esta situación tan penosa,
crecemos y el respeto se nos olvida. Y yo te grité muy fuerte,
y hoy que te veo con los guantes puestos lucho a tu lado.

No puedo evitar llorar cuando me oculto para desahogarme,
hace mucho no escribía nada, pero no tengo con quien hablar,
hace mucho no le rezaba a Dios pidiéndole favores,
hace mucho no tenía fe, y deseaba tanto me los cumpla.

Volvemos a casa los dos y en su cuarto lo escucho de noche,
luego de la nebulización respira algo mejor. No le basta.
Mi sobrino, de cuatro años, se acerca y le dice: papi, ¿te duele?
Le habla de su cumpleaños que llegará en una semana.

No sé, que seguirá luego de que acabe estas letras,
mi viejo ya se levanta, pero la mejoría es algo leve,
no estoy preparado para otra cosa que no sea tenerte,
así que por eso espero, que en verdad no me dejes.


Emotivas letras Kein, desahogarse por escrito hace bien cuando la pena aprieta,
la compañía amorosa es la mejor medicina, así que no dejes nada bonito por decir, ni una caricia por dar.

Te dejo un abrazo.
 

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