Carolina adrian
Poeta asiduo al portal
No tengo fuerzas,
el agua me deja sedienta
y el olvido me hace sentir
que la soledad roza mi piel.
¿Cuánto te cuesta
saber que no,
he olvidado esos besos?
¿Cuánto te molesta
saber que esas manos
que rodean mis facetas
mueren por sentir
el origen de su ceguera?
Dime tú, si tengo las respuestas,
más dudas de mí
y sé que te mienten,
culpas mi ser
y te vuelves latente.
No tengo fuerzas
ya no soy de piedra,
te declaro la guerra
porque de ti solo veo
los estragos de esta tregua.
Mis ojos no ven tu alma
se acaba el hambre
de curiosidad por el alba,
mas mis infinitos movimientos
se vuelven la cumbre
llora la fe y el dolor
empieza sobre la lumbre
que quema las esperanzas de una nueva palabra.
el agua me deja sedienta
y el olvido me hace sentir
que la soledad roza mi piel.
¿Cuánto te cuesta
saber que no,
he olvidado esos besos?
¿Cuánto te molesta
saber que esas manos
que rodean mis facetas
mueren por sentir
el origen de su ceguera?
Dime tú, si tengo las respuestas,
más dudas de mí
y sé que te mienten,
culpas mi ser
y te vuelves latente.
No tengo fuerzas
ya no soy de piedra,
te declaro la guerra
porque de ti solo veo
los estragos de esta tregua.
Mis ojos no ven tu alma
se acaba el hambre
de curiosidad por el alba,
mas mis infinitos movimientos
se vuelven la cumbre
llora la fe y el dolor
empieza sobre la lumbre
que quema las esperanzas de una nueva palabra.