Noche de amor

Flor de agosto

Poeta que considera el portal su segunda casa
Volteé mi mirada a la luna
la vi curiosar en mi ventana
detrás de las brillantes estrellas
al subir mi vista en lontananza.

Tu corazón con ritmo bailaba
y los cuerpos allí, se entrelazaban
en un baile de pasión descarrilada
poco a poco mi respiración aceleraba.

La luna que tan cerca a mi guindaba
se dio cuenta que la escena era privada.
Sutilmente llamó a una nube cercana
pidiendo que escondiera mi ventana.

Cerré mis ojos y bailamos hasta el alba
sin importar qué lucero iluminaba.
Esa noche tibia se tornó en descabellada,
un idilio que el astro sol amenazaba.

En puntillas despedimos nuestras almas...
Un encuentro de pasión desenfrenada
un suspiro, una aventura, una andanza.
Sin la luna no hay testigo esta mañana.
 
Una noche inolvidable donde se tiñe de rojo como el atardecer, en las almas y la piel de quienes transpiran la pasión. Delicado, ardiente y exquisito poema, Flor de agosto, saludos Daniel
 
Volteé mi mirada a la luna
la vi curiosar en mi ventana
detrás de las brillantes estrellas
al subir mi vista en lontananza.

Tu corazón con ritmo bailaba
y los cuerpos allí, se entrelazaban
en un baile de pasión descarrilada
poco a poco mi respiración aceleraba.

La luna que tan cerca a mi guindaba
se dio cuenta que la escena era privada.
Sutilmente llamó a una nube cercana
pidiendo que escondiera mi ventana.

Cerré mis ojos y bailamos hasta el alba
sin importar qué lucero iluminaba.
Esa noche tibia se tornó en descabellada,
un idilio que el astro sol amenazaba.

En puntillas despedimos nuestras almas...
Un encuentro de pasión desenfrenada
un suspiro, una aventura, una andanza.
Sin la luna no hay testigo esta mañana.
La pasión se desata a la luz de la luna en un ir y venir que despierta al mismo sol. Los amantes en suspiros se elevan al cielo dejando eterno arrebol. Ha sido un gusto.
 
Volteé mi mirada a la luna
la vi curiosar en mi ventana
detrás de las brillantes estrellas
al subir mi vista en lontananza.

Tu corazón con ritmo bailaba
y los cuerpos allí, se entrelazaban
en un baile de pasión descarrilada
poco a poco mi respiración aceleraba.

La luna que tan cerca a mi guindaba
se dio cuenta que la escena era privada.
Sutilmente llamó a una nube cercana
pidiendo que escondiera mi ventana.

Cerré mis ojos y bailamos hasta el alba
sin importar qué lucero iluminaba.
Esa noche tibia se tornó en descabellada,
un idilio que el astro sol amenazaba.

En puntillas despedimos nuestras almas...
Un encuentro de pasión desenfrenada
un suspiro, una aventura, una andanza.
Sin la luna no hay testigo esta mañana.


Ese carmesí que nos envuelve los ojos del corazón, y con intensa pasión nos lleva el remolino, donde nos hundimos en el amar.

Saludos y gracias por compartir
 
Que hermoso!! Es que la luna además de todo es muy comprensiva,
siempre colaboradora y cómplice. Me encantó tu poema lleno de
sensualidad y mucho amor. Gracias por compartirlo con nosotros.
Besitos apretados en tus mejillas.
 

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