Cesar Cabello Araya
Poeta recién llegado
Es una noche de invierno, con mucha lluvia y frío,
la casa solitaria, abriga su cuerpo fatigado del día,
el agua en lluvia cae del techo cual torrentoso río,
su lecho vacío le espera en aquella habitación fría.
Enciende un cigarrillo para recordar ese momento,
que su cama y esa habitación quedaron desoladas,
ese instante del adiós cuando nació el sufrimiento,
en el ocaso de toda una vida a su lado enamorada.
Se pierde, invoca su nombre respirando recuerdos,
emerge su historia, en sus ojos lágrimas de pena,
vistiendo de nostalgia el corazón y el pensamiento,
en la pared la foto de él, que le mira y le condena.
Su mirada inquisidora, ojos quemantes como el fuego,
desde la pared la acusa, se sumerge en dolor y llanto,
pero nada es más doloroso que pensar y los recuerdos,
se arrepiente de aquella opción que le ha dolido tanto.
En la mente la idea fija de terminar con este sufrimiento,
si decidió por los dos, eso fue el comienzo de esta agonía,
su corazón le reclamaba, la caricia, el beso, el sentimiento,
nunca imagino, que detrás de la decisión se arrepentiría.
En la habitación, el aire se convierte en su dura realidad,
se amaban tanto, y ella enamorada no le quiso escuchar,
ahora es tarde para corregir el dolor con esta nueva verdad,
él tiene otro corazón que le quiere y se ha vuelto a enamorar.
Aun no comprende la agonía de este extraño sentimiento,
si ella no estuviese no dolerían sus miradas desde la pared,
no quiere que él se entere de todo lo que vive en invierno,
se entrega al filo suave de un cuchillo, así olvidarse de él.
Siente que el dolor poco a poco se escapa de su corazón,
la sangre que emana, va lavando aquellos recuerdos vividos,
cae recostada sobre aquella cama vacía en esa fría habitación,
en gotas de sangre se va su vida, quedando aquel amor en olvido.
la casa solitaria, abriga su cuerpo fatigado del día,
el agua en lluvia cae del techo cual torrentoso río,
su lecho vacío le espera en aquella habitación fría.
Enciende un cigarrillo para recordar ese momento,
que su cama y esa habitación quedaron desoladas,
ese instante del adiós cuando nació el sufrimiento,
en el ocaso de toda una vida a su lado enamorada.
Se pierde, invoca su nombre respirando recuerdos,
emerge su historia, en sus ojos lágrimas de pena,
vistiendo de nostalgia el corazón y el pensamiento,
en la pared la foto de él, que le mira y le condena.
Su mirada inquisidora, ojos quemantes como el fuego,
desde la pared la acusa, se sumerge en dolor y llanto,
pero nada es más doloroso que pensar y los recuerdos,
se arrepiente de aquella opción que le ha dolido tanto.
En la mente la idea fija de terminar con este sufrimiento,
si decidió por los dos, eso fue el comienzo de esta agonía,
su corazón le reclamaba, la caricia, el beso, el sentimiento,
nunca imagino, que detrás de la decisión se arrepentiría.
En la habitación, el aire se convierte en su dura realidad,
se amaban tanto, y ella enamorada no le quiso escuchar,
ahora es tarde para corregir el dolor con esta nueva verdad,
él tiene otro corazón que le quiere y se ha vuelto a enamorar.
Aun no comprende la agonía de este extraño sentimiento,
si ella no estuviese no dolerían sus miradas desde la pared,
no quiere que él se entere de todo lo que vive en invierno,
se entrega al filo suave de un cuchillo, así olvidarse de él.
Siente que el dolor poco a poco se escapa de su corazón,
la sangre que emana, va lavando aquellos recuerdos vividos,
cae recostada sobre aquella cama vacía en esa fría habitación,
en gotas de sangre se va su vida, quedando aquel amor en olvido.