[center:06646b1456]Noche de luna bisiesta
Aquella noche de luna bisiesta,
el sol brillaba como un dios pagano,
y la nieve ardía bajo los pies,
en una hoguera de miradas dispuestas
a pasar de los besos a las manos,
de los hechos a las palabras
que se derraman después del placer.
Adoré el hueco que nunca dejó en mi colchón,
las manchas de carmín que no limpié,
su ropa, a mil kilómetros de mí,
los besos que le arrebaté
y arrabalaron mi corazón,
el je taime que no me dio,
el corazón que se me llevó.
Odio para siempre Córdoba,
que guarda entre el bulevar y los faroles
la magia de lo que no tuve,
la pasión que se me escapó,
aquellos labios (¿cómo contaros ?),
que sólo prometían volar,
que ni ataban ni te dejaban escapar.
Ha pasado el tiempo,
y la gente camina por la plaza donde te amé,
no les importa profanar mis recuerdos,
y dan de comer a las palomas,
y yo quiero volver contigo a beber
aquel tequila de más
que me obligó a echarte de menos. [/center:06646b1456]
Aquella noche de luna bisiesta,
el sol brillaba como un dios pagano,
y la nieve ardía bajo los pies,
en una hoguera de miradas dispuestas
a pasar de los besos a las manos,
de los hechos a las palabras
que se derraman después del placer.
Adoré el hueco que nunca dejó en mi colchón,
las manchas de carmín que no limpié,
su ropa, a mil kilómetros de mí,
los besos que le arrebaté
y arrabalaron mi corazón,
el je taime que no me dio,
el corazón que se me llevó.
Odio para siempre Córdoba,
que guarda entre el bulevar y los faroles
la magia de lo que no tuve,
la pasión que se me escapó,
aquellos labios (¿cómo contaros ?),
que sólo prometían volar,
que ni ataban ni te dejaban escapar.
Ha pasado el tiempo,
y la gente camina por la plaza donde te amé,
no les importa profanar mis recuerdos,
y dan de comer a las palomas,
y yo quiero volver contigo a beber
aquel tequila de más
que me obligó a echarte de menos. [/center:06646b1456]