claudiorbatisti
claudiorbatisti
Noche plagada de rayos
pronto saldrán las estrellas,
tácitas, bellas, brillantes
que el cielo sereno alienta;
un clamor de tono ardiente
un cric cric de rana suena,
mimetiza su color
entre la hojarasca ajena,
en el cálido verdor
tiembla la brisa ligera.
Otro día tormentoso
la luz se marcha oportuna,
otro día más tedioso
acaso sin prisa alguna,
en el lecho es doloroso
¡Tiene que salir la luna!
La que nuestro sueño quiso
la que nos trajo alegría,
junto al flamenco cantor
gime la guitarra bruja.
Justo el áspero tifón
de toda aquella tormenta,
queda la humilde opinión
de una citadina atenta.
Dijo a su amigo varón:
-termina en breve verás-,
fue su certera visión,
dos últimos rayos llegan.
Cirros de púrpura y oro
cansino dolor descansa,
la nube del día negro
fue aquella que vi más blanca,
recuerdo la última tarde...
mil vuelos de golondrina,
circulan en torno al suelo.
El hambre del pobre día
prolonga la mustia tarde.
La mañana fue pequeña
el día parece eterno.
¡Ni yo… vuelo, que quimera!
El Din… Don… me anuncia duerme,
me cantan... duerme susurran,
¡Duerme!, me murmuran... ¡Duerme!
allá voces de azul bruma…
canción de cuna parecen
me hacen volver como era…
sentí mi madre… recuerdo...
volar entre las estrellas.
claudiorbatisti
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