En el corazon de la Luna
Poeta adicto al portal
Déjame entrar en tus ojos,
hurgar en tú mente,
quiero sentir tú piel en la oscuridad,
oler tú esencia en la humedad del cuarto,
ahogar tus suspiros y saborear tú boca,
en esta noche de plenilunio.
Te dejare entrar,
con una condición,
que en tus dulces besos,
me entregues el corazón.
no importa si es de día o es de noche,
que de nuestro amor se haga un derroche..
Mí ser se desgasta acariciándote,
mientras el tiempo se desvanece,
en los laberintos de la mente,
tú, tan sencilla, tan única, tan perfecta y tan deseada,
la puerta esta abierta...tengo la llave en mí mano,
mas valor faltaría, para profanar el santuario.
Toma mí mano y enséñame el camino,
dime todo lo que quieras decir,
susurra suave en mí oído,
todas esas cosas que en tú ser escondes,
besa mis labios, toca mí piel,
tómame en tus brazos...
sostenme junto a ti,
llévate mí dolor, mí miedo.
Sumergidos en voluptuosas miradas,
esperemos a que la luna caiga,
hacia el centro de la tierra,
y al aprisionarte en mí ser,
siento que el tiempo desaparece,
y aquí estamos, envueltos en la oscurana,
amándonos con días sin fin.
Que nuestros cuerpos brillen entrelazados,
en un baile eternamente erótico,
dibuja mí cuerpo en tus manos,
disfrutando de este, nuestro momento,
buscando maravillas del romance,
buscando el amor... eterno.
Pero dime hasta donde tanto derroche?
hasta que el alma se consuma?
hasta que una lagrima diga: ya no mas?
hasta que la musica acabe y corte el baile?
maldito el tiempo, mil veces maldito,
porque me castiga con el momento...
en que el momento se acabe..
No maldigas el momento
saciémonos de lado a lado,
no preguntes hasta donde,
sigue... que nuestra danza no acabe,
fundamos nuestros cuerpos,
déjate llevar...
dejemos que nuestras almas gocen,
el sabor de este lunático encuentro.
En tú cuerpo hallo, el dulce alimento,
la sensual armonía de este oscuro encuentro,
las almas que como agujetas se entrelazan,
viajan al infinito, al todo,
déjame penetrar hacia tu ser,
perderme en tus ojos y apagar tú aliento,
hasta que el plenilunio acabe,
solo hasta ese momento.
Nuestros corazones siguen latiendo,
en el caldero pasional, que se esta consumiendo,
siente los latidos de mí corazón
ellos no mienten, yo tengo la razón,
nuestro encuentro no es, solo de este momento,
la sinfonía de nuestro amor, tiene un nuevo movimiento,
pues nuestra luz, brillara por siempre en el firmamento.
Dueto Ime y David