Noche eterna

lonestar

Poeta recién llegado
El tiempo se detiene como cómplice de mis temores, larga es la noche que no muestra estrellas que guíen al viajero.

La soledad fluye en torrente al compas de mis lánguidos pensamientos reflejados estos a su vez en un espejo roto.

Recuerdos que forman una emoción hueca que se refleja en la desazón proyectada por las sombras de la noche.

Noche cerrada, alba anhelada. El sol nunca gobierna cuando la noche es eterna.

No hay aire que respirar cuando la oscuridad absorbe la realidad a la que debemos mirar y a la que ahora tal vez deba olvidar.

No hay futuro. No hay pasado. Solo un presente que me abre sus puertas hacia la infinita sabiduría de mi propia fragilidad.

La noche invita a mis fantasmas a representar sus ominosos bailes ante mi cansada mirada. Las sombras dan fuerza a la debilidad de los mortales.

Noche cerrada, alba anhelada. El sol nunca gobierna cuando la noche es eterna.

No hay sueños que acompañen al viajero del alba, no hay estrellas que susurren deseos, no hay luna que escuche sus anhelos.

No hay refugio en los sueños porque no hay barco que me lleve hasta ellos. Uno tras otro se me escapan como lagrimas al viento.

No hay un sueño que valga la pena, porque en ninguno veré el amanecer que busco. El amanecer reflejado en tus ojos.

Noche cerrada, alba anhelada. El sol nunca gobierna cuando la noche es eterna.

 

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