Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
El trajinado parpadeo en las ramas
de seres alados
en la primavera olvidada,
te acercan a los grávidos confines de la noche,
pero te callas. No escuchas tu cuerpo
ni tu alma embozada
ignoras el asomo de la luna
si la niebla trasuntará tu casa.
Sufrir es anular las horas,
lo cual desangra.
Tu celo eriza pieles de agradables
resplandores de piel manzana
que contiene ilusiones claras
tejes sumisa alguna trama
la envuelves en la oscuridad malsana.
Pero hoy tu plenitud, suspende estrellas
irradia dúctil sonrisa,
se ofrenda al oscuro ardor de ojos secretos,
con voz desdoblada, tenues dedos escancian.
de seres alados
en la primavera olvidada,
te acercan a los grávidos confines de la noche,
pero te callas. No escuchas tu cuerpo
ni tu alma embozada
ignoras el asomo de la luna
si la niebla trasuntará tu casa.
Sufrir es anular las horas,
lo cual desangra.
Tu celo eriza pieles de agradables
resplandores de piel manzana
que contiene ilusiones claras
tejes sumisa alguna trama
la envuelves en la oscuridad malsana.
Pero hoy tu plenitud, suspende estrellas
irradia dúctil sonrisa,
se ofrenda al oscuro ardor de ojos secretos,
con voz desdoblada, tenues dedos escancian.
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