Villada Mauricio
Poeta adicto al portal
Y las alas cortaron en vuelo
se agruparon al viento
y mordieron el aire.
La magia regresó
a la puerta de los paraísos
antes aniquilados.
Se pusieron las lunas
bajo el manto de horizontes
con tanto amor y tanta luz.
Se calmaron las pieles
y las campanas infernales
que nos hacían llorar.
Tú, Diosa egipcia
buscando felicidad
en mis brazos.
Yo, pobre Momia
torpe sin risa
deseando la vida.
Los soles
nos miman
nos cuidan.
Tú haces milagros
en esta carne envuelta
en gasas de olvido.
Tú me despiertas
y cada mañana
despeinas mis auroras.
Tú siempre tú
dándome de beber
la fe del Olimpo.
Mi cuerpo pálido te siente
como una luna en la boca
dibujando noches blancas.
Las palabras se duermen
y un susurro tuyo
las despabila.
Los dedos siguen
su pequeño rumbo
hasta encontrarte.
se agruparon al viento
y mordieron el aire.
La magia regresó
a la puerta de los paraísos
antes aniquilados.
Se pusieron las lunas
bajo el manto de horizontes
con tanto amor y tanta luz.
Se calmaron las pieles
y las campanas infernales
que nos hacían llorar.
Tú, Diosa egipcia
buscando felicidad
en mis brazos.
Yo, pobre Momia
torpe sin risa
deseando la vida.
Los soles
nos miman
nos cuidan.
Tú haces milagros
en esta carne envuelta
en gasas de olvido.
Tú me despiertas
y cada mañana
despeinas mis auroras.
Tú siempre tú
dándome de beber
la fe del Olimpo.
Mi cuerpo pálido te siente
como una luna en la boca
dibujando noches blancas.
Las palabras se duermen
y un susurro tuyo
las despabila.
Los dedos siguen
su pequeño rumbo
hasta encontrarte.
x
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L. de C.
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L. de C.
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