jormailin
Poeta recién llegado
Miro mis palmas y veo más que el futuro,
veo la distancia entre mis dedos
y la muñeca que los sostienen.
Veo que la ciudad se dilata y que
ya mi hombros no dan abasto.
Veo mi cara reflejada en las rendijas de los adoquines.
Mas ayer mire desde mi balcón y perdí el foco.
Juan-el-gago me haló por el hombro,
la fortuna me barrió sobre la acera
reteniendo mis huesos cansados, horizontales.
Y entonces, ya no pude ver nada.
Ansias nocturnas me acechan a la vuelta de una página
simulando catedrales;
a veces, manuscritos perdidos,
o verdades que se esconden tras el trazo de una letra y
que ahora albergaré entre las arrugas en mi frente,
que ahora como yo yacen desperdigadas
sin un orden o sentido
que el bardo tardío pueda poner a esta nocturna
veo la distancia entre mis dedos
y la muñeca que los sostienen.
Veo que la ciudad se dilata y que
ya mi hombros no dan abasto.
Veo mi cara reflejada en las rendijas de los adoquines.
Mas ayer mire desde mi balcón y perdí el foco.
Juan-el-gago me haló por el hombro,
la fortuna me barrió sobre la acera
reteniendo mis huesos cansados, horizontales.
Y entonces, ya no pude ver nada.
Ansias nocturnas me acechan a la vuelta de una página
simulando catedrales;
a veces, manuscritos perdidos,
o verdades que se esconden tras el trazo de una letra y
que ahora albergaré entre las arrugas en mi frente,
que ahora como yo yacen desperdigadas
sin un orden o sentido
que el bardo tardío pueda poner a esta nocturna
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