Tisha Moon
Poeta recién llegado
Sentado en aquél viejo sofá desgarrado por el gato, estaba yo. Iluminado sólo por la luz de aquella vela triste. Esperando tu llamada, sólo y desangrado.
Un día más y sigo así Observo el teléfono, levanto la bocina esperando oír tu voz. Ilusamente imagino que estas del otro lado, una lágrima rueda en mi mejilla, llega a mi boca y la trago.
No eras tú
Me levanto de vez en cuando, tomo agua, me alimento de lo que encuentro tirado en la alfombra de este frío y sucio cuarto.
La vela se ha apagado, la enciendo y vuelvo al sofá.
Mil días han pasado ya y sigues sin llamarme.
Cierro las ventanas y estas sentado en el piso, desnudo, te levantas, tomas mi mano y salimos de aquí.
Me llevas a aquel bar, ese lugar donde te entregaste a mí, ese lugar donde te amé. Bebes una cerveza y la derramas en mis ropas.
Salimos de ahí, te llevo a un lugar hermoso, te miro a los ojos y cuando digo te amo, tu figura desnuda se esfuma ante mi mirada atónita.
Abro los ojos y el sofá sigue siendo mi única compañía.
Maloliente y desaliñado sentado en este viejo sofá
Recuerdo tu sonrisa blanca y rara, esos ojos pequeños, esa piel de tan exquisito color. Manos grandes, cabello sobre tus hombros, mirada perdida.
Decido salir de aquí, quiero encontrarte.
Camino sin dirección alguna, la gente me mira y entiendo la razón.
Grito desesperado, llanto enclaustrado.
Cada paso que doy se lleva un pedazo de esperanza de encontrarte.
Moribundo
Ha pasado no sé cuanto tiempo, ya no tengo la fuerza para seguir así.
Esperando tu llamada se ha ido mi vida.
Voy a ese lugar donde guardo mi desgracia. Tomo un frasco, vierto en mi boca todo su contenido.
Comienza el viaje. Cuerpo dormido, cosquilleante, ardiente. Corazón palpitante, desbordante Flujo sanguíneo rompe mis venas
Vómito
Ojos dormidos
Y al fin suena el teléfono
Me arrastro, desesperación en mi rostro
Sé que eres tú
Sonido repetitivo rompe mis tímpanos
Lágrimas de sangre dejan su huella mientras me arrastro.
Por fin logro llegar
Levanto la bocina
Escucho tu voz
He muerto.
Tisha M.
200605
Un día más y sigo así Observo el teléfono, levanto la bocina esperando oír tu voz. Ilusamente imagino que estas del otro lado, una lágrima rueda en mi mejilla, llega a mi boca y la trago.
No eras tú
Me levanto de vez en cuando, tomo agua, me alimento de lo que encuentro tirado en la alfombra de este frío y sucio cuarto.
La vela se ha apagado, la enciendo y vuelvo al sofá.
Mil días han pasado ya y sigues sin llamarme.
Cierro las ventanas y estas sentado en el piso, desnudo, te levantas, tomas mi mano y salimos de aquí.
Me llevas a aquel bar, ese lugar donde te entregaste a mí, ese lugar donde te amé. Bebes una cerveza y la derramas en mis ropas.
Salimos de ahí, te llevo a un lugar hermoso, te miro a los ojos y cuando digo te amo, tu figura desnuda se esfuma ante mi mirada atónita.
Abro los ojos y el sofá sigue siendo mi única compañía.
Maloliente y desaliñado sentado en este viejo sofá
Recuerdo tu sonrisa blanca y rara, esos ojos pequeños, esa piel de tan exquisito color. Manos grandes, cabello sobre tus hombros, mirada perdida.
Decido salir de aquí, quiero encontrarte.
Camino sin dirección alguna, la gente me mira y entiendo la razón.
Grito desesperado, llanto enclaustrado.
Cada paso que doy se lleva un pedazo de esperanza de encontrarte.
Moribundo
Ha pasado no sé cuanto tiempo, ya no tengo la fuerza para seguir así.
Esperando tu llamada se ha ido mi vida.
Voy a ese lugar donde guardo mi desgracia. Tomo un frasco, vierto en mi boca todo su contenido.
Comienza el viaje. Cuerpo dormido, cosquilleante, ardiente. Corazón palpitante, desbordante Flujo sanguíneo rompe mis venas
Vómito
Ojos dormidos
Y al fin suena el teléfono
Me arrastro, desesperación en mi rostro
Sé que eres tú
Sonido repetitivo rompe mis tímpanos
Lágrimas de sangre dejan su huella mientras me arrastro.
Por fin logro llegar
Levanto la bocina
Escucho tu voz
He muerto.
Tisha M.
200605