Gaspar Nuñez
Poeta recién llegado
Pareados llevamos el fratricidio en los bolsillos
al solo implorar me quiten el cascabel
por libre correr y libre beber.
Aquel primogénito de desigual familia animal,
como la del cuento de Noé,
raudo criminalizó lo que era de santos
y sucumbió pecaminoso a dar besos navajeros.
Nadie negó nunca lo de ambos,
es así como hoy excidio mora en nuestro cordón,
sin sospechas de lo que me das
y tus irises aún se encrespan verdaderamente
y mi semblante guarda embustires dolientes.
Dar saltos a lo desolado quiero yo,
henchir y despoblar los paladares de nadie,
desposeer mi cuerpo por ratos, y a cada rato.
El alma me pide guturalmente masticar cascabeles.
Así voy en el cortejo fúnebre,
con destino a la fisura que cargo en las manos
y sembraré al rezumar sales por ojos.
Esta grieta sirve también, como invitación
a revivir las lenguas.
al solo implorar me quiten el cascabel
por libre correr y libre beber.
Aquel primogénito de desigual familia animal,
como la del cuento de Noé,
raudo criminalizó lo que era de santos
y sucumbió pecaminoso a dar besos navajeros.
Nadie negó nunca lo de ambos,
es así como hoy excidio mora en nuestro cordón,
sin sospechas de lo que me das
y tus irises aún se encrespan verdaderamente
y mi semblante guarda embustires dolientes.
Dar saltos a lo desolado quiero yo,
henchir y despoblar los paladares de nadie,
desposeer mi cuerpo por ratos, y a cada rato.
El alma me pide guturalmente masticar cascabeles.
Así voy en el cortejo fúnebre,
con destino a la fisura que cargo en las manos
y sembraré al rezumar sales por ojos.
Esta grieta sirve también, como invitación
a revivir las lenguas.