Nos derrotó la muerte

Luis de Pablos

Poeta veterano en el Portal
Aún tengo su dolor
clavado entre las uñas
y su torturada figura
como arena en mis ojos.

Convocan su voz
y su textura
mis manos vacías
y mis desiertos oidos
y son en mis ojos de sangre
las lágrimas ardientes.

Nos derrotó la muerte
pero en mí aún palpita
el sonoro reclamo
del amor en sus brazos.

Moriré rabiando
como un perro
de pura desdicha,
pero siempre tendré
su nombre en mis labios.
 
La muerte no siempre puede derrotarnos porque a veces más allá de ella seguimos amando y eso ella no puede evitarlo, un sentir que se desangra porque las pérdidas son lamentables, grato leerle, saludos!
 
Aún tengo su dolor
clavado entre las uñas
y su torturada figura
como arena en mis ojos.

Convocan su voz
y su textura
mis manos vacías
y mis desiertos oidos
y son en mis ojos de sangre
las lágrimas ardientes.

Nos derrotó la muerte
pero en mí aún palpita
el sonoro reclamo
del amor en sus brazos.

Moriré rabiando
como un perro
de pura desdicha,
pero siempre tendré
su nombre en mis labios.
Conmovedores versos, muy tristes pero bellos por tu sensible escritura amigo Luis. Un abrazo. Paco.
 
Cierto es que la muerte nos arrebata al ser querido ocasionando gran dolor en el corazón aunque no podra destruir el amor en nuestras almas y bien nos lo compartes en sentidos versos que conmueven con su elegíaca tonalidad.

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Aún tengo su dolor
clavado entre las uñas
y su torturada figura
como arena en mis ojos.

Convocan su voz
y su textura
mis manos vacías
y mis desiertos oidos
y son en mis ojos de sangre
las lágrimas ardientes.

Nos derrotó la muerte
pero en mí aún palpita
el sonoro reclamo
del amor en sus brazos.

Moriré rabiando
como un perro
de pura desdicha,
pero siempre tendré
su nombre en mis labios.
La victoria siempre bien enmarcada,
 
Aún tengo su dolor
clavado entre las uñas
y su torturada figura
como arena en mis ojos.

Convocan su voz
y su textura
mis manos vacías
y mis desiertos oidos
y son en mis ojos de sangre
las lágrimas ardientes.

Nos derrotó la muerte
pero en mí aún palpita
el sonoro reclamo
del amor en sus brazos.

Moriré rabiando
como un perro
de pura desdicha,
pero siempre tendré
su nombre en mis labios.
Uffffff qué fuerte poema en su desarrollo mucha desolación y tristeza.
Un abrazo grande y gracias por compartir.
 

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