pablo7972
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube_share;svo5Jgn8EE8]http://youtu.be/svo5Jgn8EE8[/video]
Quizás...
hacerme una dermis nueva
con retales que mi uña sacra
retira de tu codo, de tu rodilla
de tu barbilla arañando la tierra,
levantar con el laberinto
donde tus palabras nos encierran
un poema de habitaciones y pasillos
por donde ir troceando mi cuerpo
como el rompecabezas perfecto
de mi sien y mi tintero, de mi cerebro en vilo,
y renovar aquel mosaico que odiabas en febrero...
¿Para qué remover las cenizas
ni volver a las páginas atrasadas de un libro?
¿Para qué ordenarle al silencio que calle...
cuando una palabra tuya
bastaría para sanarle...?
Camino de nuevo por el antaño que me hizo nombre
y que devino para ti en verbo,
y te subo al columpio de mi esfuerzo
donde se hace brisa
y complacencia y abrazo
la primavera, este verano
y aquel invierno;
y mientras con su quejido propio
los eslabones de sus cadenas en rifa
cimbreen,
ver tú el mundo balancearse a tu mirar
y cómo se aquieta la verde hierba al observarte
y, al paso de los dípteros conmovidos y su zumbar,
arraigar sus alas en tus infinitos esquejes,
sorprendiéndote... impulsarte, admirarte en el solaz,
lejos...
Aún se encontrarán de nuevo
Bambi y su madre ciervo
como Marco y el mono Amelio
con la mamá de aquel en andino cuento;
del soldado desconocido
su nombre y apellidos
con su marmóreo cuerpo
y el Necronómicon con su mito oreado
de entre el polvo levantado de siglos muertos;
yo también te encontraré
antes de que el soldado del microrrelato sepa
la fastuosa verdad de su vida al regreso
y que el soldadito de su micro fraterno
despida los rasgos de su madre
al susurrarle el último adiós antes del sueño;
te encontraré yo
cuando el rechinar de los nervios del columpio
cese
y tú me respires de nuevo;
en algún día de sol
como este de octubre,
seguro, nos encontraremos.
Quizás...
hacerme una dermis nueva
con retales que mi uña sacra
retira de tu codo, de tu rodilla
de tu barbilla arañando la tierra,
levantar con el laberinto
donde tus palabras nos encierran
un poema de habitaciones y pasillos
por donde ir troceando mi cuerpo
como el rompecabezas perfecto
de mi sien y mi tintero, de mi cerebro en vilo,
y renovar aquel mosaico que odiabas en febrero...
¿Para qué remover las cenizas
ni volver a las páginas atrasadas de un libro?
¿Para qué ordenarle al silencio que calle...
cuando una palabra tuya
bastaría para sanarle...?
Camino de nuevo por el antaño que me hizo nombre
y que devino para ti en verbo,
y te subo al columpio de mi esfuerzo
donde se hace brisa
y complacencia y abrazo
la primavera, este verano
y aquel invierno;
y mientras con su quejido propio
los eslabones de sus cadenas en rifa
cimbreen,
ver tú el mundo balancearse a tu mirar
y cómo se aquieta la verde hierba al observarte
y, al paso de los dípteros conmovidos y su zumbar,
arraigar sus alas en tus infinitos esquejes,
sorprendiéndote... impulsarte, admirarte en el solaz,
lejos...
Aún se encontrarán de nuevo
Bambi y su madre ciervo
como Marco y el mono Amelio
con la mamá de aquel en andino cuento;
del soldado desconocido
su nombre y apellidos
con su marmóreo cuerpo
y el Necronómicon con su mito oreado
de entre el polvo levantado de siglos muertos;
yo también te encontraré
antes de que el soldado del microrrelato sepa
la fastuosa verdad de su vida al regreso
y que el soldadito de su micro fraterno
despida los rasgos de su madre
al susurrarle el último adiós antes del sueño;
te encontraré yo
cuando el rechinar de los nervios del columpio
cese
y tú me respires de nuevo;
en algún día de sol
como este de octubre,
seguro, nos encontraremos.
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