Adri García
Poeta recién llegado
Hola chica, hace tiempo que no me ves. ¿Me recuerdas? Soy el tipo que solía perder
los estribos y la cabeza por poderte tener
hace mucho que no sé de tu andadura, pero veo que sigues con tu locura
no te ablandas en mi presencia, te haces la dura
pero algo en tus ojos te delata, porque al pronunciar mi nombre las remembranzas
depositan cariño y odio a partes iguales en su balanza
a oscuras encerrada en la habitación, los lamentos se disfrazan de canción
y la ausencia de un abrigo se perfuma sin explicación
dices que tu sufrimiento es por mi culpa al decretar punto y final frente a aquella trifulca
y tu retrato habría relucido junto a otra pintura
no pienses qué hubiese sido de los dos, el habernos conocido fue mejor
aunque nuestros pasos tomen otra dirección
lo mejor de todo es entender que lo nuestro forma parte del ayer
y que no podemos ponerlo del revés
lo pone en los escritos, que lo que hemos vivido es solo un mero interés por tramitar
tú estabas tan cansada de llorarle a la almohada y yo buscaba algo de complicidad
vendrán tiempos mejores para ambos corazones, cada uno encontrará el sendero de su hogar
que nos sobran motivos para andar riendo
no sé bien quién de los dos salió ganando, quizá fue solo un acuerdo por duplicado
yo no podía estar cerca a tu vera ni tú a mi lado
¿qué tal si nos recordamos como antes? como dos viejos amigos ahora distantes
que compartieron polvo y lodo y alguna escena gratificante
pero no todo fue malo, también aprendimos que el amor solo es real si no es fingido
y nuestros cuerpos se buscaban con el fin de estar entretenidos
¿cómo hacerte comprender que hay que mirar a los ojos de una nueva realidad?
el pasado está enjaulado y el futuro por descifrar
lo pone en los cristales, revistas y zaguanes. Aquella era una historia a mitad
donde nos protegimos como corriente al Nilo, sabiendo que sus aguas se iban a estancar
tuvimos las razones para dar tropezones y no por ello nos vamos a desalentar
que nos sobran motivos para andar viviendo
nos sobran motivos para seguir luciendo
los estribos y la cabeza por poderte tener
hace mucho que no sé de tu andadura, pero veo que sigues con tu locura
no te ablandas en mi presencia, te haces la dura
pero algo en tus ojos te delata, porque al pronunciar mi nombre las remembranzas
depositan cariño y odio a partes iguales en su balanza
a oscuras encerrada en la habitación, los lamentos se disfrazan de canción
y la ausencia de un abrigo se perfuma sin explicación
dices que tu sufrimiento es por mi culpa al decretar punto y final frente a aquella trifulca
y tu retrato habría relucido junto a otra pintura
no pienses qué hubiese sido de los dos, el habernos conocido fue mejor
aunque nuestros pasos tomen otra dirección
lo mejor de todo es entender que lo nuestro forma parte del ayer
y que no podemos ponerlo del revés
lo pone en los escritos, que lo que hemos vivido es solo un mero interés por tramitar
tú estabas tan cansada de llorarle a la almohada y yo buscaba algo de complicidad
vendrán tiempos mejores para ambos corazones, cada uno encontrará el sendero de su hogar
que nos sobran motivos para andar riendo
no sé bien quién de los dos salió ganando, quizá fue solo un acuerdo por duplicado
yo no podía estar cerca a tu vera ni tú a mi lado
¿qué tal si nos recordamos como antes? como dos viejos amigos ahora distantes
que compartieron polvo y lodo y alguna escena gratificante
pero no todo fue malo, también aprendimos que el amor solo es real si no es fingido
y nuestros cuerpos se buscaban con el fin de estar entretenidos
¿cómo hacerte comprender que hay que mirar a los ojos de una nueva realidad?
el pasado está enjaulado y el futuro por descifrar
lo pone en los cristales, revistas y zaguanes. Aquella era una historia a mitad
donde nos protegimos como corriente al Nilo, sabiendo que sus aguas se iban a estancar
tuvimos las razones para dar tropezones y no por ello nos vamos a desalentar
que nos sobran motivos para andar viviendo
nos sobran motivos para seguir luciendo