stregoica
Poeta recién llegado
He de sostenerme en el flujo de tus labios,
las rojas palabras de tu boca masculina;
he de contenerme para soportar los cambios,
y volcar mis deseos en tu imagen lejana.
He de hurgar en el espejo de la vida,
buscar en los paraísos eternos de tu recuerdo;
he de encontrarme muchas veces vacía,
y en ti me refugiaré en nuestro reencuentro.
Mas allá de la costa de la desdicha,
donde vocifera incesante el mar y la tormenta,
bailaremos ambos en un viaje placentero,
nos regodearemos en el universo que nos guía.
Sin ti mis brazos se hunden en la discordia,
en el infierno inerte de la soledad marchita,
en la oscuridad tan eterna como el mismo espacio.
He de entender que la distancia nos limita,
juega con nosotros como dos muñecos,
nos tira de sus hilos como la muerte y la vida.
He de entender también que nosotros venceremos,
a la corriente de soledad y de mentiras,
que nos uniremos frente a todos los fantasmas,
que alguna vez nos destruyeron.
las rojas palabras de tu boca masculina;
he de contenerme para soportar los cambios,
y volcar mis deseos en tu imagen lejana.
He de hurgar en el espejo de la vida,
buscar en los paraísos eternos de tu recuerdo;
he de encontrarme muchas veces vacía,
y en ti me refugiaré en nuestro reencuentro.
Mas allá de la costa de la desdicha,
donde vocifera incesante el mar y la tormenta,
bailaremos ambos en un viaje placentero,
nos regodearemos en el universo que nos guía.
Sin ti mis brazos se hunden en la discordia,
en el infierno inerte de la soledad marchita,
en la oscuridad tan eterna como el mismo espacio.
He de entender que la distancia nos limita,
juega con nosotros como dos muñecos,
nos tira de sus hilos como la muerte y la vida.
He de entender también que nosotros venceremos,
a la corriente de soledad y de mentiras,
que nos uniremos frente a todos los fantasmas,
que alguna vez nos destruyeron.