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Nostalgia y frenesí de Viena

Pessoa

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NOSTALGIA Y FRENESÍ DE VIENA



En Viena las noches tienen ritmo de vals desganado

En el Hofburg las sombras de los paseantes forman perfectos escuadrones

Saludo a la estatua de Strauss y su violín grazna agradecido

Mi indumentaria de payaso trasnochado extraña a los gendarmes

y alguno se detiene divertido y me canta alegres canciones alegóricas

Yo saludo brazo en alto y pregunto por el camino de los sueños



(¿Porqué ahora alzan el vuelo las avutardas de Castilla?)



¿Los bosques de Viena? Se los llevaron los turistas borrachos

a cambio de músicas rancias

Debería ir usted al Prater y apostar en la ruleta de la Noria

Dulces vientos producidos por el batir de las alas imperiales

rizan los cabellos de las muchachas tirolesas

y bajo sus blusas livianas se agitan apasionados sus pechos enardecidos

Desde Schönbrunn hasta las primeras nubes que sustentan el Belvedere

las músicas sigilosas van formando sombras apacibles que invitan al sueño

Las enormes bocas de los cafés abovedados tragan como túneles del tiempo

las evocaciones que se diluyen en los sonoros pavimentos

Son bóvedas declinadas en la Herrenstrasse

como úteros clarificadores de la brevedad del tiempo



(En Viena la primavera es un recuerdo sangrante de muchacha desflorada)



Los pináculos de San Esteban señalan acusadores a los tranvías que profanan el silencio

Tranvías atribulados que cruzan entre rosas polilobuladas

Ahora arrecia el viento aquilino y las sombras del Hofburg

se entrelazan formando rígidos losanges

Me pregunto si la rueda inacabable de la noria del Prater podría rodar

hasta convertirse en un ardiente beso de amor

podría así hacerme fuego en los exiguos labios de mi amante

que espera mi llegada cortando las rosas con pétalos impares



(En estos momentos el mirlo canta su meliflua canción de oro líquido)



Extiendo mis manos abiertas con el ángulo exigido por la historia

y mis dedos se transforman en peristilos luminosos

La luna obra el prodigio y lejanas estatuas me acompañan en el coro de los locos

Los ojos cónicos de las águilas bicéfalas prodigan haces de luz

sobre los imperiales residuos y las heces de los caballos

brillan como alfombra de joyeles sobre los surcos de los cabellos recién peinados



(Las horas se desgranan como rosarios de sangre a ritmo lento de vals)



Los grasientos olores de las tabernas impiden que el Danubio luzca azul

como en un vals iniciático las salchichas cruzan a nado los espacios del hambre

y yo busco reclinar mi cansada cabeza sobre un hombro descubierto

pero las pequeñas prostitutas ya no ejercen su caridad en el Ring

sus pechos purulentos repugnan a los señores con sombrero

Por las lóbregas callejas corretean las liebres de Durero escapadas del Albertina

y sus alaridos de fiera estremecen las piedras de los palacios



(En la distancia sonora los ecos de los disparos ponen un cierto matiz de ópera)



Viena perdió su virginidad en una partida de cartas

pero el espíritu imperial quedó en sus barrios bajos inundados por la sangre de judíos

y en la Karlplatz la bóveda dorada del edificio de la Secession

lanza al paseante sus naranjas inocuas que domestican los rayos del sol

Ahora ya con la sangre de la Historia coagulada

los cadáveres ajenos a las rosas proclaman la paz enamorada

y hacen de los besos su bandera.



idc-lamuerteyladoncella.jpg


Ilust.: "La muerte y la doncella". Egon Schiele.
 
Me gustó el recorrido descriptivo que haces por la hermosa y artística capital de Austria. Cuánto me gustaría ir en un yate por el Danubio y observar en plena madrugada las luces y el colorido de la inquietante Viena, no sé si mi alma de poeta pueda resistirlo... mientras tanto me conformo con esta ilustración detallada que has hecho de este fulgurante lugar. Gracias, Pessoa
Saludo cordial
 
Aquella Viena, misteriosa, femenina, que guarda su intimidad para el verdadero "connaisseur", Que sólo se puede encontrar ya en alguna alejada "heurige" de los suburbios. O, ligeramente etilizado, paseando a media noche por sus oscuras callejas. No faltará el sonido lejano de un acordeón como fondo... Anímate, que merece la pena, aunque Orson Welles ya no esté... Gracias por tu presencia.
miguel
 
NOSTALGIA Y FRENESÍ DE VIENA



En Viena las noches tienen ritmo de vals desganado

En el Hofburg las sombras de los paseantes forman perfectos escuadrones

Saludo a la estatua de Strauss y su violín grazna agradecido

Mi indumentaria de payaso trasnochado extraña a los gendarmes

y alguno se detiene divertido y me canta alegres canciones alegóricas

Yo saludo brazo en alto y pregunto por el camino de los sueños



(¿Porqué ahora alzan el vuelo las avutardas de Castilla?)



¿Los bosques de Viena? Se los llevaron los turistas borrachos

a cambio de músicas rancias

Debería ir usted al Prater y apostar en la ruleta de la Noria

Dulces vientos producidos por el batir de las alas imperiales

rizan los cabellos de las muchachas tirolesas

y bajo sus blusas livianas se agitan apasionados sus pechos enardecidos

Desde Schönbrunn hasta las primeras nubes que sustentan el Belvedere

las músicas sigilosas van formando sombras apacibles que invitan al sueño

Las enormes bocas de los cafés abovedados tragan como túneles del tiempo

las evocaciones que se diluyen en los sonoros pavimentos

Son bóvedas declinadas en la Herrenstrasse

como úteros clarificadores de la brevedad del tiempo



(En Viena la primavera es un recuerdo sangrante de muchacha desflorada)



Los pináculos de San Esteban señalan acusadores a los tranvías que profanan el silencio

Tranvías atribulados que cruzan entre rosas polilobuladas

Ahora arrecia el viento aquilino y las sombras del Hofburg

se entrelazan formando rígidos losanges

Me pregunto si la rueda inacabable de la noria del Prater podría rodar

hasta convertirse en un ardiente beso de amor

podría así hacerme fuego en los exiguos labios de mi amante

que espera mi llegada cortando las rosas con pétalos impares



(En estos momentos el mirlo canta su meliflua canción de oro líquido)



Extiendo mis manos abiertas con el ángulo exigido por la historia

y mis dedos se transforman en peristilos luminosos

La luna obra el prodigio y lejanas estatuas me acompañan en el coro de los locos

Los ojos cónicos de las águilas bicéfalas prodigan haces de luz

sobre los imperiales residuos y las heces de los caballos

brillan como alfombra de joyeles sobre los surcos de los cabellos recién peinados



(Las horas se desgranan como rosarios de sangre a ritmo lento de vals)



Los grasientos olores de las tabernas impiden que el Danubio luzca azul

como en un vals iniciático las salchichas cruzan a nado los espacios del hambre

y yo busco reclinar mi cansada cabeza sobre un hombro descubierto

pero las pequeñas prostitutas ya no ejercen su caridad en el Ring

sus pechos purulentos repugnan a los señores con sombrero

Por las lóbregas callejas corretean las liebres de Durero escapadas del Albertina

y sus alaridos de fiera estremecen las piedras de los palacios



(En la distancia sonora los ecos de los disparos ponen un cierto matiz de ópera)



Viena perdió su virginidad en una partida de cartas

pero el espíritu imperial quedó en sus barrios bajos inundados por la sangre de judíos

y en la Karlplatz la bóveda dorada del edificio de la Secession

lanza al paseante sus naranjas inocuas que domestican los rayos del sol

Ahora ya con la sangre de la Historia coagulada

los cadáveres ajenos a las rosas proclaman la paz enamorada

y hacen de los besos su bandera.



idc-lamuerteyladoncella.jpg


Ilust.: "La muerte y la doncella". Egon Schiele.

Mediante esa observante presencia de la natureza urbana vas concluyendo
detalles y distintos recorridos que remarcan las proporciones de una Viena
vivible en unos momentos de delirio. queda poco de ello, quizas la sed de
su todavia acariciada historia que detienes habilmente en las callejas
de su propia alma. un intenso y excelente recorrido. saludos amables de
luzyabsneta
 
NOSTALGIA Y FRENESÍ DE VIENA



En Viena las noches tienen ritmo de vals desganado

En el Hofburg las sombras de los paseantes forman perfectos escuadrones

Saludo a la estatua de Strauss y su violín grazna agradecido

Mi indumentaria de payaso trasnochado extraña a los gendarmes

y alguno se detiene divertido y me canta alegres canciones alegóricas

Yo saludo brazo en alto y pregunto por el camino de los sueños



(¿Porqué ahora alzan el vuelo las avutardas de Castilla?)



¿Los bosques de Viena? Se los llevaron los turistas borrachos

a cambio de músicas rancias

Debería ir usted al Prater y apostar en la ruleta de la Noria

Dulces vientos producidos por el batir de las alas imperiales

rizan los cabellos de las muchachas tirolesas

y bajo sus blusas livianas se agitan apasionados sus pechos enardecidos

Desde Schönbrunn hasta las primeras nubes que sustentan el Belvedere

las músicas sigilosas van formando sombras apacibles que invitan al sueño

Las enormes bocas de los cafés abovedados tragan como túneles del tiempo

las evocaciones que se diluyen en los sonoros pavimentos

Son bóvedas declinadas en la Herrenstrasse

como úteros clarificadores de la brevedad del tiempo



(En Viena la primavera es un recuerdo sangrante de muchacha desflorada)



Los pináculos de San Esteban señalan acusadores a los tranvías que profanan el silencio

Tranvías atribulados que cruzan entre rosas polilobuladas

Ahora arrecia el viento aquilino y las sombras del Hofburg

se entrelazan formando rígidos losanges

Me pregunto si la rueda inacabable de la noria del Prater podría rodar

hasta convertirse en un ardiente beso de amor

podría así hacerme fuego en los exiguos labios de mi amante

que espera mi llegada cortando las rosas con pétalos impares



(En estos momentos el mirlo canta su meliflua canción de oro líquido)



Extiendo mis manos abiertas con el ángulo exigido por la historia

y mis dedos se transforman en peristilos luminosos

La luna obra el prodigio y lejanas estatuas me acompañan en el coro de los locos

Los ojos cónicos de las águilas bicéfalas prodigan haces de luz

sobre los imperiales residuos y las heces de los caballos

brillan como alfombra de joyeles sobre los surcos de los cabellos recién peinados



(Las horas se desgranan como rosarios de sangre a ritmo lento de vals)



Los grasientos olores de las tabernas impiden que el Danubio luzca azul

como en un vals iniciático las salchichas cruzan a nado los espacios del hambre

y yo busco reclinar mi cansada cabeza sobre un hombro descubierto

pero las pequeñas prostitutas ya no ejercen su caridad en el Ring

sus pechos purulentos repugnan a los señores con sombrero

Por las lóbregas callejas corretean las liebres de Durero escapadas del Albertina

y sus alaridos de fiera estremecen las piedras de los palacios



(En la distancia sonora los ecos de los disparos ponen un cierto matiz de ópera)



Viena perdió su virginidad en una partida de cartas

pero el espíritu imperial quedó en sus barrios bajos inundados por la sangre de judíos

y en la Karlplatz la bóveda dorada del edificio de la Secession

lanza al paseante sus naranjas inocuas que domestican los rayos del sol

Ahora ya con la sangre de la Historia coagulada

los cadáveres ajenos a las rosas proclaman la paz enamorada

y hacen de los besos su bandera.



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Ilust.: "La muerte y la doncella". Egon Schiele.

Excelente descripción y recorrido por Viena, bajo ese prisma metafórico y surrealista... una excelente lectura, una gran obra artística este poema querido amigo Miguel, una obra magistral, pulida y sustanciosa. Todos mis aplausos y toda mi admiración. Un abrazo.
 
NOSTALGIA Y FRENESÍ DE VIENA



En Viena las noches tienen ritmo de vals desganado

En el Hofburg las sombras de los paseantes forman perfectos escuadrones

Saludo a la estatua de Strauss y su violín grazna agradecido

Mi indumentaria de payaso trasnochado extraña a los gendarmes

y alguno se detiene divertido y me canta alegres canciones alegóricas

Yo saludo brazo en alto y pregunto por el camino de los sueños



(¿Porqué ahora alzan el vuelo las avutardas de Castilla?)



¿Los bosques de Viena? Se los llevaron los turistas borrachos

a cambio de músicas rancias

Debería ir usted al Prater y apostar en la ruleta de la Noria

Dulces vientos producidos por el batir de las alas imperiales

rizan los cabellos de las muchachas tirolesas

y bajo sus blusas livianas se agitan apasionados sus pechos enardecidos

Desde Schönbrunn hasta las primeras nubes que sustentan el Belvedere

las músicas sigilosas van formando sombras apacibles que invitan al sueño

Las enormes bocas de los cafés abovedados tragan como túneles del tiempo

las evocaciones que se diluyen en los sonoros pavimentos

Son bóvedas declinadas en la Herrenstrasse

como úteros clarificadores de la brevedad del tiempo



(En Viena la primavera es un recuerdo sangrante de muchacha desflorada)



Los pináculos de San Esteban señalan acusadores a los tranvías que profanan el silencio

Tranvías atribulados que cruzan entre rosas polilobuladas

Ahora arrecia el viento aquilino y las sombras del Hofburg

se entrelazan formando rígidos losanges

Me pregunto si la rueda inacabable de la noria del Prater podría rodar

hasta convertirse en un ardiente beso de amor

podría así hacerme fuego en los exiguos labios de mi amante

que espera mi llegada cortando las rosas con pétalos impares



(En estos momentos el mirlo canta su meliflua canción de oro líquido)



Extiendo mis manos abiertas con el ángulo exigido por la historia

y mis dedos se transforman en peristilos luminosos

La luna obra el prodigio y lejanas estatuas me acompañan en el coro de los locos

Los ojos cónicos de las águilas bicéfalas prodigan haces de luz

sobre los imperiales residuos y las heces de los caballos

brillan como alfombra de joyeles sobre los surcos de los cabellos recién peinados



(Las horas se desgranan como rosarios de sangre a ritmo lento de vals)



Los grasientos olores de las tabernas impiden que el Danubio luzca azul

como en un vals iniciático las salchichas cruzan a nado los espacios del hambre

y yo busco reclinar mi cansada cabeza sobre un hombro descubierto

pero las pequeñas prostitutas ya no ejercen su caridad en el Ring

sus pechos purulentos repugnan a los señores con sombrero

Por las lóbregas callejas corretean las liebres de Durero escapadas del Albertina

y sus alaridos de fiera estremecen las piedras de los palacios



(En la distancia sonora los ecos de los disparos ponen un cierto matiz de ópera)



Viena perdió su virginidad en una partida de cartas

pero el espíritu imperial quedó en sus barrios bajos inundados por la sangre de judíos

y en la Karlplatz la bóveda dorada del edificio de la Secession

lanza al paseante sus naranjas inocuas que domestican los rayos del sol

Ahora ya con la sangre de la Historia coagulada

los cadáveres ajenos a las rosas proclaman la paz enamorada

y hacen de los besos su bandera.



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Ilust.: "La muerte y la doncella". Egon Schiele.

Es un privilegio la descripción poética de la emblemática ciudad, tan maravillosamente enriquecida por el arte máximo ( músicos, pintores, poetas, e.t.c.) Es como entrar al Templo y admirar y asombrarse. Estimado amigo poeta, labor magnífica la tuya. Gracias por este privilegio. Saludo con mi afecto. Julius
 
Gracias, Carlos. Has descrito con precisión esa degradación que el fenómeno del turismo ha hecho de la contemplación de ese cúmulo de bellezas y sensaciones que es la ciudad de Viena. Pura evocación de pasadas grandezas que, hoy, pocos visitantes pueden percibir. Un cordial abrazo, querido amigo.
miguel
 

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