¡Qué triste tarde de Domingo!
donde la añoranza se hace piel
en las onduladas nubes grises
que pintan un nostálgico paisaje.
Ni los árboles del parque que está detrás de la ventana
tienen la fuerza suficiente de recrear la belleza geográfica.
Es tan pesada la melancolía
que los hombros, el corazón ni el alma
aguantan la mochila de recuerdos
que laten en los ojos que observan el todo y la nada.
que los hombros, el corazón ni el alma
aguantan la mochila de recuerdos
que laten en los ojos que observan el todo y la nada.
¡Qué triste tarde de Domingo!
donde la añoranza se hace piel
en las onduladas nubes grises
que pintan un nostálgico paisaje.
donde la añoranza se hace piel
en las onduladas nubes grises
que pintan un nostálgico paisaje.