Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Me detuve en las pupilas de la tarde,
recogí los quejidos de mi alma,
guardando con mi silencio
tu presencia de mariposa juguetona,
grabada en mi alma.
He jugado con la arena de cada tarde,
al ponerse el sol en tus venas de mujer,
cuando corre el río de adrenalina,
tocas mi cuello,
y, ya no soy lo que soy.
Soy solo tu pensamiento en la entrega,
miradas perdidas,
haciendo saltar la timidez,
de mis temores a la entrega,
ay mujer! Si supieras como te amo.
Nos perderíamos en el nacimiento de las ideas,
de las ganas,
con tan solo expresar en tactos de piel,
un amor tímido a las miradas,
y con ganas en la entrega en cada puesta de sol.
recogí los quejidos de mi alma,
guardando con mi silencio
tu presencia de mariposa juguetona,
grabada en mi alma.
He jugado con la arena de cada tarde,
al ponerse el sol en tus venas de mujer,
cuando corre el río de adrenalina,
tocas mi cuello,
y, ya no soy lo que soy.
Soy solo tu pensamiento en la entrega,
miradas perdidas,
haciendo saltar la timidez,
de mis temores a la entrega,
ay mujer! Si supieras como te amo.
Nos perderíamos en el nacimiento de las ideas,
de las ganas,
con tan solo expresar en tactos de piel,
un amor tímido a las miradas,
y con ganas en la entrega en cada puesta de sol.