Teo Moran
Poeta fiel al portal
Se mantenía intacta la acuarela…
El tapiz en blanco y desnudo con su piel
iba configurando los planos del amor
y las curvas del horizonte que a lo lejos,
con su vertiente deja caer a la melodía
mientras dibuja al campo con su color,
como con cada pincelada llega descalza
a través de aquel mar de cebada y trigo,
y veo regresar al lienzo la esperanza,
unos labios finos horadando al corazón,
como el pincel lleno de mil colores
cubre los tejados con unas nubes mojadas,
al camino sinuoso lo engalana de verde
y a los cerezos vacíos de tinte marrón,
al río Nela de juncos enjutos y soñolientos,
como cubre su fondo con los satinados peces
y con las piedras labradas por el cauce,
sé que allí también se dibuja nuestro amor.
El lienzo va cobrando vida ante mis ojos,
el atardecer del verano que espera dormir
en la plaza donde juegan alborotados los niños,
veo al tapiz incendiado por nuestro latir
y nuestros besos perdurar junto al río
mientras coloreo a la golondrina en el cielo,
al amor determinado a quedarse allí,
en el cuadro que dibujo dentro de mi pecho,
como esbozo nuestras almas cristalinas
y livianas como una pompa de jabón,
a los suspiros que arden en el fuego
de una recóndita y pálida habitación,
a la golondrina sobre un cielo curvado
y a la esperanza que habita en mi corazón,
porque necesito dar color al vacío lienzo
con las pinceladas dulces de nuestro amor.
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