Pavel Eduren
Poeta fiel al portal
En una nube triste y roja yacía,
un corazón mestizo y pertrecho
mirando desde allá a lo lejos, buscaba,
un refugio donde hallarse, allí a lo lejos,
donde lo mas alto.
En esa nube gris de soledad el corazón lloraba,
pues se había perdido, en esa ruta de los muertos,
a alguien en el que en el pecho le cobijaran.
Para poder derramar sus llanto sobre el y desahogar su dolor,
aquel tremendo dolor que lo envolvía y poder sacar del alma,
aquello que le oprimía, ese dolor con nombre, ese peso vacío,
esa sonrisa abofeteada.
Y estaban allí en lo más alto junto a esa roca allí cerca al poniente oscurecido
donde la felicidad no es mas que un sueño y el sufrimiento realidad.
Donde el olvido se niega a marchar y el dolor hace morada.
Donde el amor no ha de quedarse, donde la pena
enciende hoguera
en el corazón marchito y sin quien lo quiera.
Y cuando lo menos pensado llegase a tomar su mano,
acariciar su rostro y sentir el calor que hacia tiempo había perdido.
Pero de nada servía todo en mi estaba muerto.
Sólo quedaba en lo que llaman recuerdo
un hombro vacío, un olor desaparecido ya;
de las almohadas.
Ese olor que aumentaba y si el dolor de no estar más allí, quedaba;
Ese recuerdo marchito, de aquella felicidad encontrada.
Tu fragancia trae a mi alma el desconsuelo, pues nada puedo hacer sin ti.
Pues es en estas noches de desvelo
en que invento tener aquí
otra vez aquél cariño tierno.
Sabiendo que los rasgos de aquel pasado ayudaran a rodearte con mis brazos,
a volver a sentir tus labios, a rozar tu carente rostro,
a sentir que nuestro ayer
aún puede hacer arder el fuego que en tu alma se apagó
y en tus pestañas siberianas sonreír,
dejando asi que despeines mi soñar.
Autores : Pavel Eduren, Marcos19, Gobhis*ang y Nostalgia
un corazón mestizo y pertrecho
mirando desde allá a lo lejos, buscaba,
un refugio donde hallarse, allí a lo lejos,
donde lo mas alto.
En esa nube gris de soledad el corazón lloraba,
pues se había perdido, en esa ruta de los muertos,
a alguien en el que en el pecho le cobijaran.
Para poder derramar sus llanto sobre el y desahogar su dolor,
aquel tremendo dolor que lo envolvía y poder sacar del alma,
aquello que le oprimía, ese dolor con nombre, ese peso vacío,
esa sonrisa abofeteada.
Y estaban allí en lo más alto junto a esa roca allí cerca al poniente oscurecido
donde la felicidad no es mas que un sueño y el sufrimiento realidad.
Donde el olvido se niega a marchar y el dolor hace morada.
Donde el amor no ha de quedarse, donde la pena
enciende hoguera
en el corazón marchito y sin quien lo quiera.
Y cuando lo menos pensado llegase a tomar su mano,
acariciar su rostro y sentir el calor que hacia tiempo había perdido.
Pero de nada servía todo en mi estaba muerto.
Sólo quedaba en lo que llaman recuerdo
un hombro vacío, un olor desaparecido ya;
de las almohadas.
Ese olor que aumentaba y si el dolor de no estar más allí, quedaba;
Ese recuerdo marchito, de aquella felicidad encontrada.
Tu fragancia trae a mi alma el desconsuelo, pues nada puedo hacer sin ti.
Pues es en estas noches de desvelo
en que invento tener aquí
otra vez aquél cariño tierno.
Sabiendo que los rasgos de aquel pasado ayudaran a rodearte con mis brazos,
a volver a sentir tus labios, a rozar tu carente rostro,
a sentir que nuestro ayer
aún puede hacer arder el fuego que en tu alma se apagó
y en tus pestañas siberianas sonreír,
dejando asi que despeines mi soñar.
Autores : Pavel Eduren, Marcos19, Gobhis*ang y Nostalgia
:: ojalá tenga buena acogida, gracias por permitirme estar en esta genial idea, la pasé muy bien.
:: tenebrosa la cosa pero bien arreglada. En horabuena todos ustedes! montoneros! Saludos, y besotes a esa dama hermosa que anda entre ustedes!