Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
El genio de Aladino
se me apareció y me concedió
un deseo, piénsalo bien, me dijo,
Y pídemelo sin palabras.
No lo dude un momento.
quiero ir por los andamios,
de las nubes a tú encuentro,
sin arnés de protección
sin miedo a caer en el olvido.
No quiero oro, dinero ni riqueza,
me da igual ser rey de un reino,
admirado, Nóbel de poesía,
alquimista de los deseos.
Quiero llegar a ella por lo alto
y doblar el universo,
hacerlo tan pequeño, que quepa
en un sobre y regalárselo.
El genio se rió y sin asombro
en espiral de humo y fuego,
se alzo en lo alto del firmamento
llevándome en una mano.
Pasamos los planetas
rizamos el polvo de estrellas,
al sol le pusimos gafas oscuras
y a la luna, dos pendientes de gitana.
Y al final, en lo más alto,
te sentí y me miro el genio asombrado.
cambiemos los papeles, me dijo,
se tú el genio y yo el enamorado.
Concédeme tú el deseo de sentir
un amor tan bello, porque yo
en el saco de los deseos infinitos,
no llevo un amor tan grande.
se me apareció y me concedió
un deseo, piénsalo bien, me dijo,
Y pídemelo sin palabras.
No lo dude un momento.
quiero ir por los andamios,
de las nubes a tú encuentro,
sin arnés de protección
sin miedo a caer en el olvido.
No quiero oro, dinero ni riqueza,
me da igual ser rey de un reino,
admirado, Nóbel de poesía,
alquimista de los deseos.
Quiero llegar a ella por lo alto
y doblar el universo,
hacerlo tan pequeño, que quepa
en un sobre y regalárselo.
El genio se rió y sin asombro
en espiral de humo y fuego,
se alzo en lo alto del firmamento
llevándome en una mano.
Pasamos los planetas
rizamos el polvo de estrellas,
al sol le pusimos gafas oscuras
y a la luna, dos pendientes de gitana.
Y al final, en lo más alto,
te sentí y me miro el genio asombrado.
cambiemos los papeles, me dijo,
se tú el genio y yo el enamorado.
Concédeme tú el deseo de sentir
un amor tan bello, porque yo
en el saco de los deseos infinitos,
no llevo un amor tan grande.