Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
De ti prisionero.
Me doy por vencido, me rindo
ganas en todo, me superas,
tienes en tú sonrisa más magia
que un prestidigitador en su chistera.
Me siento pequeñito y ojala
pudiera colarme en tú bolso,
viajar siempre contigo entre
tus llaves y tú barra de labios.
Me hiciste prisionero y me alegre
de que el amor, que era el juez,
me condenara a amarte
un infinito de años bisiestos.
Proclamo, afirmo, asevero
que esto no es un capricho,
ni un arrebato pasajero, es
mí amor, un sentimiento verdadero.
Si puedo elegir, no quiero
acepto todas mis culpas,
también las del mundo entero.
pero me quedo contigo.
No te preocupes por mí hambre
comeré como los jilgueros,
alpiste de besos y risas
que se te escapen en los sueños.
No quiero otra cosa que
sentirme tan dentro de ti,
que las brasas de tus encantos
calienten todo mí cuerpo.
Me concediste una gracia
y de buen grado la acepte,
que me dejaras ganarte siempre
en los pulsos de besos.
Soy tan feliz y tengo tanta alegría
en el pensamiento, que no envidio
a nada ni a nadie, porque no se puede
sentir más amor del que yo siento.
Me doy por vencido, me rindo
ganas en todo, me superas,
tienes en tú sonrisa más magia
que un prestidigitador en su chistera.
Me siento pequeñito y ojala
pudiera colarme en tú bolso,
viajar siempre contigo entre
tus llaves y tú barra de labios.
Me hiciste prisionero y me alegre
de que el amor, que era el juez,
me condenara a amarte
un infinito de años bisiestos.
Proclamo, afirmo, asevero
que esto no es un capricho,
ni un arrebato pasajero, es
mí amor, un sentimiento verdadero.
Si puedo elegir, no quiero
acepto todas mis culpas,
también las del mundo entero.
pero me quedo contigo.
No te preocupes por mí hambre
comeré como los jilgueros,
alpiste de besos y risas
que se te escapen en los sueños.
No quiero otra cosa que
sentirme tan dentro de ti,
que las brasas de tus encantos
calienten todo mí cuerpo.
Me concediste una gracia
y de buen grado la acepte,
que me dejaras ganarte siempre
en los pulsos de besos.
Soy tan feliz y tengo tanta alegría
en el pensamiento, que no envidio
a nada ni a nadie, porque no se puede
sentir más amor del que yo siento.