Sigfrid
Poeta recién llegado
Nuestra Historia
Fluye en mi boca tu saliva,
de un beso que empezó inocente;
mis bajas pasiones se activan,
de mi deseo eres la residente.
Mis manos leen tu cuerpo,
traducen en sensaciones tus formas:
me quemas, ardo en deseo,
me encuentro sujeto a tu persona.
Acaricias con gentileza mi pecho,
me recuerdas lo vivo que estoy;
dibujas círculos con tus dedos,
tanta es la pasión que no doy.
Me despiertas con un beso,
encuentro el paraíso en tu rostro;
lo que me rodea parece nuevo,
un cuento creado por nosotros.
Fluye en mi boca tu saliva,
de un beso que empezó inocente;
mis bajas pasiones se activan,
de mi deseo eres la residente.
Mis manos leen tu cuerpo,
traducen en sensaciones tus formas:
me quemas, ardo en deseo,
me encuentro sujeto a tu persona.
Acaricias con gentileza mi pecho,
me recuerdas lo vivo que estoy;
dibujas círculos con tus dedos,
tanta es la pasión que no doy.
Me despiertas con un beso,
encuentro el paraíso en tu rostro;
lo que me rodea parece nuevo,
un cuento creado por nosotros.