marquelo
Negrito villero
Hemos dejado descansar el ancla
lejos del millón de tierra
También hemos dejado el pulmón
Hinchando en su sitio
como una nube espera la climatología
Y la lluvia cae
La escarcha cae
Y un humectante viaje de aire
se lleva tu cara a columpiar
Mientras los dientes los labios la tráquea
corren a tu boca
Y el paraíso se apuntala con la luz
Ese frasco gigante donde se ahogan
los niños en dulces
Cómo nos estiramos aquella vez
para que la palabra alcance
Para que atrape al más sabio de los
etnólogos
Al desnudo más libre
Que grita libertad encima de las piedras
Qué cuentos llenos de sufijos y de
paráfrasis que te hacían dormir
los ojos
Y en el vertedero de vacío
se dejaban las llaves y las compras sin
haberse comprado
Eso fue en abril cuando deje mi mano
en la puerta
para que me recordarás
Deje mi firma intermitente frente
a cada golpe
Y tú dentro como una canción
que se saborea junto al aire
Era yo o el fantasma de mi yo hecho
azulejo sevillano
Era el de las montañas de katmandú
Era el seno masculino de la cordillera
india
Y la tarde se quedó en un solo soplo
para ti
y tú manzana de órbita
Luego vino un Dios a tapar el día
Y la oscuridad nos invitó
A encontrarnos A señalarnos
Como dos niños...
lejos del millón de tierra
También hemos dejado el pulmón
Hinchando en su sitio
como una nube espera la climatología
Y la lluvia cae
La escarcha cae
Y un humectante viaje de aire
se lleva tu cara a columpiar
Mientras los dientes los labios la tráquea
corren a tu boca
Y el paraíso se apuntala con la luz
Ese frasco gigante donde se ahogan
los niños en dulces
Cómo nos estiramos aquella vez
para que la palabra alcance
Para que atrape al más sabio de los
etnólogos
Al desnudo más libre
Que grita libertad encima de las piedras
Qué cuentos llenos de sufijos y de
paráfrasis que te hacían dormir
los ojos
Y en el vertedero de vacío
se dejaban las llaves y las compras sin
haberse comprado
Eso fue en abril cuando deje mi mano
en la puerta
para que me recordarás
Deje mi firma intermitente frente
a cada golpe
Y tú dentro como una canción
que se saborea junto al aire
Era yo o el fantasma de mi yo hecho
azulejo sevillano
Era el de las montañas de katmandú
Era el seno masculino de la cordillera
india
Y la tarde se quedó en un solo soplo
para ti
y tú manzana de órbita
Luego vino un Dios a tapar el día
Y la oscuridad nos invitó
A encontrarnos A señalarnos
Como dos niños...
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