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Nuestro cambio climático

Alas de marioneta

Poeta asiduo al portal
Se nos mojaban las manos al rozarnos,

se nos hundía la noche en cada
hasta luego,

nos volaba el alma al volver a besarnos

y un día descubrimos que tú eras agua y yo era incendio.


Rompimos a llover las horas de tanto
mirarnos,

se nos encalló el reloj en nuestro puerto.

De tantas risas, jugamos a inundarnos,

de tantas caricias, le secamos la arena al cielo.


Desahuciamos almohadas, hipotecamos versos,

desvestimos la cama para disfrazar
el miedo.

Reescribimos madrugadas, enfriamos los deseos

y un invierno, de tanto no llover, me
besaste en tu deshielo.


El mundo perdió sus estaciones y
nosotros, volvimos a vernos,

en el andén de aquella parada
donde nunca paraba el metro.

Nos compramos dos billetes, el tuyo
para hoy, el mío para lejos,

a la playa de tus llamas, entre
las aguas de mis fuegos.​
 
Se nos mojaban las manos al rozarnos,

se nos hundía la noche en cada
hasta luego,

nos volaba el alma al volver a besarnos

y un día descubrimos que tú eras agua y yo era incendio.


Rompimos a llover las horas de tanto
mirarnos,

se nos encalló el reloj en nuestro puerto.

De tantas risas, jugamos a inundarnos,

de tantas caricias, le secamos la arena al cielo.


Desahuciamos almohadas, hipotecamos versos,

desvestimos la cama para disfrazar
el miedo.

Reescribimos madrugadas, enfriamos los deseos

y un invierno, de tanto no llover, me
besaste en tu deshielo.


El mundo perdió sus estaciones y
nosotros, volvimos a vernos,

en el andén de aquella parada
donde nunca paraba el metro.

Nos compramos dos billetes, el tuyo
para hoy, el mío para lejos,

a la playa de tus llamas, entre
las aguas de mis fuegos.​
Así de ardiente es el amor.

Saludos
 
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