Sin saber si el bosque, si son sus manos;
o son ambas cosas a la vez…
si es nuestro pecho, donde habita la poesía…
y en nuestro pecho, rompientes libres, de los colores;
con las caracolas de los sueños, y el rugido del mar...
el pecho, disuelto en la tarde, en otra migración de los grises…
el pecho, donde se ponen a dibujar los caballos;
donde dialogan, las estrellas con el río...
y una embarcación en el recodo del amigo, del hermano,
con los matices de las plantas medicinales…
Goyo, 9 marzo.020.
(Dedicado con cariño, a mi amigo Javier Monguilot , por su cumpleaños)
o son ambas cosas a la vez…
si es nuestro pecho, donde habita la poesía…
y en nuestro pecho, rompientes libres, de los colores;
con las caracolas de los sueños, y el rugido del mar...
el pecho, disuelto en la tarde, en otra migración de los grises…
el pecho, donde se ponen a dibujar los caballos;
donde dialogan, las estrellas con el río...
y una embarcación en el recodo del amigo, del hermano,
con los matices de las plantas medicinales…
Goyo, 9 marzo.020.
(Dedicado con cariño, a mi amigo Javier Monguilot , por su cumpleaños)