nando sabido
Poeta recién llegado
No te he visto tan feliz desde ese día
en el que el vino quiso encenderte las mejillas,
y acudías impaciente
a nuestro primer encuentro con el sexo,
silbando con tus labios la canción del aire.
Pudo la prisa del tiempo envejecerte
escondiendo los años,
hasta volver a encontrar en el ocaso
la inocente fragilidad de aquel instante.
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en el que el vino quiso encenderte las mejillas,
y acudías impaciente
a nuestro primer encuentro con el sexo,
silbando con tus labios la canción del aire.
Pudo la prisa del tiempo envejecerte
escondiendo los años,
hasta volver a encontrar en el ocaso
la inocente fragilidad de aquel instante.
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