Nuestros hijos lloran...

Elcolibri

Poeta recién llegado
Nuestro hijos lloran
mientras abren el grifo del baño,
y el agua limpia las lagrimas de la guerra.
Hemos desnudado los cuchillos
para cortar las últimas flores de la sequía.
Yo me pregunto:
sentado al borde del lecho,
con las manos en el rostro:
Adónde han muerto los besos?;
En realidad nunca te ame, jamas me amaste,
no nos amamos, y hoy es demasiado tarde.
El camposanto abrió los pórticos
para contemplar al atardecido
los ataúdes de las promesas escritas en una rosa rota,
después de lacerarnos la carne
morimos en la violencia de nuestras vicisitudes.
No nos reconocemos ahora
mirando el huracanado sifón
de las calles desangradas;
somos otros, no los mismos,
la noche no blanquea los árboles,
encontrandonos juntos
bajo las malditas estrellas,
nieblas arrojadas al mar muerto.
Nuestros hijos lloran
sobrevivientes de un espectral sueño,
y abren el grifo del agua del olvido
para limpiar la sangre de la guerra.
 
Última edición:
Hoy,
cuando tengo el alma templada
y a punto de hacer erupción,
y una rebeldía,
que cuece hoy mis sentidos y anula cualquier lágrima
contra el pedernal de mi desencanto...

doy de nariz, a esta hora
contra los ladrillos de tu poema
y me quedo callada, impotente
de levantar siquiera una palma
para no rozar sus letras

siento mucho tanto dolor
siento mucho tanto desamparo
siento mucho tanta ignominia

también aquí
estas paredes realistas
atropellan nuestra carne
nuestra linfa y nuestros sentidos

y yo presumiendo
de mi estúpida melancolía.

Con respeto profundo
gracias por tu poesía.
Un saludo hasta tu tierra.
 
vine a ver este poema por segunda vez y no puedo dar reputación nuevamente, solo te diré que me gusta mucho, cariñosos saludos!
 
Nuestro hijos lloran
mientras abren el grifo del baño,
y el agua limpia las lagrimas de la guerra.
Hemos desnudado los cuchillos
para cortar las últimas flores de la sequía.
Yo me pregunto:
sentado al borde del lecho,
con las manos en el rostro:
Adónde han muerto los besos?;
En realidad nunca te ame, jamas me amaste,
no nos amamos, y hoy es demasiado tarde.
El camposanto abrió los pórticos
para contemplar al atardecido
los ataúdes de las promesas escritas en una rosa rota,
después de lacerarnos la carne
morimos en la violencia de nuestras vicisitudes.
No nos reconocemos ahora
mirando el huracanado sifón
de las calles desangradas;
somos otros, no los mismos,
la noche no blanquea los árboles,
encontrandonos juntos
bajo las malditas estrellas,
nieblas arrojadas al mar muerto.
Nuestros hijos lloran
sobrevivientes de un espectral sueño,
y abren el grifo del agua del olvido
para limpiar la sangre de la guerra.
Ver que aquellas promesas de amor se diluyeron.
esos porticos son memorias, y todo ha quedado en un
arrojo de densa melancolia. excelente.
saludos amables de luzyabsenta
 

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