Elcolibri
Poeta recién llegado
Nuestro hijos lloran
mientras abren el grifo del baño,
y el agua limpia las lagrimas de la guerra.
Hemos desnudado los cuchillos
para cortar las últimas flores de la sequía.
Yo me pregunto:
sentado al borde del lecho,
con las manos en el rostro:
Adónde han muerto los besos?;
En realidad nunca te ame, jamas me amaste,
no nos amamos, y hoy es demasiado tarde.
El camposanto abrió los pórticos
para contemplar al atardecido
los ataúdes de las promesas escritas en una rosa rota,
después de lacerarnos la carne
morimos en la violencia de nuestras vicisitudes.
No nos reconocemos ahora
mirando el huracanado sifón
de las calles desangradas;
somos otros, no los mismos,
la noche no blanquea los árboles,
encontrandonos juntos
bajo las malditas estrellas,
nieblas arrojadas al mar muerto.
Nuestros hijos lloran
sobrevivientes de un espectral sueño,
y abren el grifo del agua del olvido
para limpiar la sangre de la guerra.
mientras abren el grifo del baño,
y el agua limpia las lagrimas de la guerra.
Hemos desnudado los cuchillos
para cortar las últimas flores de la sequía.
Yo me pregunto:
sentado al borde del lecho,
con las manos en el rostro:
Adónde han muerto los besos?;
En realidad nunca te ame, jamas me amaste,
no nos amamos, y hoy es demasiado tarde.
El camposanto abrió los pórticos
para contemplar al atardecido
los ataúdes de las promesas escritas en una rosa rota,
después de lacerarnos la carne
morimos en la violencia de nuestras vicisitudes.
No nos reconocemos ahora
mirando el huracanado sifón
de las calles desangradas;
somos otros, no los mismos,
la noche no blanquea los árboles,
encontrandonos juntos
bajo las malditas estrellas,
nieblas arrojadas al mar muerto.
Nuestros hijos lloran
sobrevivientes de un espectral sueño,
y abren el grifo del agua del olvido
para limpiar la sangre de la guerra.
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