buhita
Poeta asiduo al portal
Muchas piezas vagan remotamente por mi cabeza
creando una conjetura que se enmaraña en mis ideas.
Eminente, responsable eres de esta erótica demencia;
mas objetar no puedo, tú dominas todos mis pensamientos.
Veladas solitarias pasaron difusas entre cada penumbra
siendo cómplice indeseable de la ignorancia de tus labios,
idealizándote anonadada tras la simbiosis de mi ventana;
así te idolatraba, omnipresente, omnisapiente
cual luna nueva que en fase oculta todo lo pretende.
Te conservaste inerte en mi conciente por no pertenecerme.
Pido perdón por las saturadas veces que convidaste mis fantasías
en las que impune recorría tu boca con la mía,
esas que me inmolaban al palpar la tangible realidad
puesto que inverosímil te he convertido en mi verdad.
Quiero ser el puente que te lleve a ese mundo sumo,
el prisma que desborde de color tus momentos mas oscuros.
Permíteme tatuar tu cuerpo y mimarlo con caricias y besos;
cobijarte con mis fuerzas cuando sientas sucumbir sin resistencia.
Mi doncella excelsa tan solo pretendo ser tu princesa.
Como Safo a sus discípulas majestuosos poemas atribuía
hoy numen de mis versos cabal te has vuelto
y cual deidad acaparas aflorando mi susceptibilidad
una invectiva entre Venus y mis rimas.
creando una conjetura que se enmaraña en mis ideas.
Eminente, responsable eres de esta erótica demencia;
mas objetar no puedo, tú dominas todos mis pensamientos.
Veladas solitarias pasaron difusas entre cada penumbra
siendo cómplice indeseable de la ignorancia de tus labios,
idealizándote anonadada tras la simbiosis de mi ventana;
así te idolatraba, omnipresente, omnisapiente
cual luna nueva que en fase oculta todo lo pretende.
Te conservaste inerte en mi conciente por no pertenecerme.
Pido perdón por las saturadas veces que convidaste mis fantasías
en las que impune recorría tu boca con la mía,
esas que me inmolaban al palpar la tangible realidad
puesto que inverosímil te he convertido en mi verdad.
Quiero ser el puente que te lleve a ese mundo sumo,
el prisma que desborde de color tus momentos mas oscuros.
Permíteme tatuar tu cuerpo y mimarlo con caricias y besos;
cobijarte con mis fuerzas cuando sientas sucumbir sin resistencia.
Mi doncella excelsa tan solo pretendo ser tu princesa.
Como Safo a sus discípulas majestuosos poemas atribuía
hoy numen de mis versos cabal te has vuelto
y cual deidad acaparas aflorando mi susceptibilidad
una invectiva entre Venus y mis rimas.
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