Raamses
Poeta asiduo al portal
Ha venido con soplo nocturno
difuminándose entre rostros
te ataca letalmente con una sonrisa
y te roba tu inflamado corazón;
le harías lo mismo si tuvieras
fuerzas adredes invisibles nos apartan
construyen una columna de aire frio
en su seno solo lleva preguntas intrigantes
del delirar de lo que habría pasado si
yo tengo un obsequio olvidado para ti
tú tienes mi obsequio esperando por alguien más
y al final tú obsequio es de quién no lo quiere para si.
Habrá que huir de quien te quiere
historias felices no donan experiencia
daño verdadero nos prepara sinceramente
para aquella persona que no debe apresurarse
en sentimentalismos intoxicados de rosas
con una propuesta en el bolsillo
que grita a los valientes que chocan
y produce una reacción química
olvidando lo inútil de guardar silencio
sobre los hombros levantar su hermosa presión
entre sus labios cerrados te cuenta lo que ya sabe
con las manos acariciar su cabello imaginario.
Tú no, tú no estarás con quién se supone
con quién se supone que deberías
rasgar el celeste cielo
enrarecer los mares
y provocar envidia a las flores.
Y tú le haces falta, tanta falta
no a quien te adora
sino a quien te necesita.
difuminándose entre rostros
te ataca letalmente con una sonrisa
y te roba tu inflamado corazón;
le harías lo mismo si tuvieras
fuerzas adredes invisibles nos apartan
construyen una columna de aire frio
en su seno solo lleva preguntas intrigantes
del delirar de lo que habría pasado si
yo tengo un obsequio olvidado para ti
tú tienes mi obsequio esperando por alguien más
y al final tú obsequio es de quién no lo quiere para si.
Habrá que huir de quien te quiere
historias felices no donan experiencia
daño verdadero nos prepara sinceramente
para aquella persona que no debe apresurarse
en sentimentalismos intoxicados de rosas
con una propuesta en el bolsillo
que grita a los valientes que chocan
y produce una reacción química
olvidando lo inútil de guardar silencio
sobre los hombros levantar su hermosa presión
entre sus labios cerrados te cuenta lo que ya sabe
con las manos acariciar su cabello imaginario.
Tú no, tú no estarás con quién se supone
con quién se supone que deberías
rasgar el celeste cielo
enrarecer los mares
y provocar envidia a las flores.
Y tú le haces falta, tanta falta
no a quien te adora
sino a quien te necesita.
04/05/2013
Última edición: