Irma Recio Lopez
Poeta recién llegado
El nudo se cierra, me oprime, me ciega,
el alma aterida rompe sus cadenas;
una débil lluvia escapa a mis ojos
e inflama de ira mis tristes despojos.
La impotencia ingrata me gana, me enerva,
el brazo se extiende pero nunca llega;
cada vez más lejos la esperanza loca
que juega, se niega, me tienta, me toca.
Desnuda la planta, la hiere la espina,
largo es el camino y corta la vida,
declina la fuerza, débil me abandona,
la herida se abre, la fe se desploma.
En cada jornada la lucha es intensa,
erguidos los hombros, alta la cabeza,
me digo y repito que soy ganadora;
la esperanza vana, me deja, me ignora.
el alma aterida rompe sus cadenas;
una débil lluvia escapa a mis ojos
e inflama de ira mis tristes despojos.
La impotencia ingrata me gana, me enerva,
el brazo se extiende pero nunca llega;
cada vez más lejos la esperanza loca
que juega, se niega, me tienta, me toca.
Desnuda la planta, la hiere la espina,
largo es el camino y corta la vida,
declina la fuerza, débil me abandona,
la herida se abre, la fe se desploma.
En cada jornada la lucha es intensa,
erguidos los hombros, alta la cabeza,
me digo y repito que soy ganadora;
la esperanza vana, me deja, me ignora.
Irma Recio López