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Ocaso con nubes rojas

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Sí. Se que ella está allí

tras la nube obsequiosa como una fruta madura

Ella está allí y me sonríe.

Ella, la nube, tiene sus cálidas formas

sus formas de mirar sin decir nada

Ella, mi amante, duerme serena tras las formas opulentas de la nube

sonrojadas por el sol que ya declina.



Volando hacia la nada en su inmovilidad de esfinge

esa nube atardecida que almacena todos los rojos del mundo

y que, impávida, flota en el azul puro-sin-fondo.



Ella -la nube- es rojiza todavía

del color de las mejillas teñidas por la vergüenza

pero será pronto oscura como el humo más impuro

de las fábricas.

Cruza sabiamente sus dedos que son raíces

las que la anclan al cielo y se adormece con el cantar

dulcísimo de los venados en celo.



Ella, mi amante, tiene el color de la carne joven

o el de los maniquíes desvergonzados que se exhiben

tras los vidrios o en las camas.

Pero ha de ser su color variable

ha de ser como arco iris o el de la mezcla de mi amor y el deseo de tenerla

color que se sólo se crea en mi desaforada paleta.



Ella, no se si mi amante o la nube rojinegra

está tendiendo el tejido de estrellas que morirán esta noche

morirán sólo en mis ojos

a medida que se apague mi deseo y ella vuelva a ser

tan solo nube, tan solo forma que se desvanece

mientras fijamente navega.



Entonces volverán los caballos del alba nueva

y tendré como un Sísifo irredimible

que escalar los escalones de esa búsqueda siempre renovada

la del amor que no cesa

con sus rayos

con sus nubes con formas de mujeres

suntuosas

rojas

anunciadoras de la muerte que no llega.

AliciaSavage_01_kydoco


Ilust.: Alice Savage. Fotografía.
 
Última edición:
Lo que usted logra crear en sus versos es una quietud. Y la imagen que le acompaña sirve de complemento a su arte. Pocas veces tenemos la oportunidad de estar cerca del poeta en su momento de inspiración sin embargo usted nos invita a ella, nos hace llegar precisamente al momento en que lo fue creada y nos dice aquí está, mira. Seguir diciendo más seria una irreverencia de la que no deseo ser culpable.

Abrazos fraternos,
 
Última edición:
Espectrales imágenes... salidas desde lo más profundo del sentir onírico de quien escribe, y nos sumerge; dentro esa irrealidad tan llena de contrastes, que ha plasmado la pluma del poeta... configurando una relación sublime entre él y es supuesta muerte rosa; que en los trasfondos
de sus más profundas inquietudes pareciera, que es lo que realmente muy íntimamente, espera. Mis fraternos saludos estimado Miguel, y gracias por haberme sumergido por estos contrastes líricos excepcionales.
 
Sí. Se que ella está allí

tras la nube obsequiosa como una fruta madura

Ella está allí y me sonríe.

Ella, la nube, tiene sus cálidas formas

sus formas de mirar sin decir nada

Ella, mi amante, duerme serena tras las formas opulentas de la nube

sonrojadas por el sol que ya declina.



Volando hacia la nada en su inmovilidad de esfinge

esa nube atardecida que almacena todos los rojos del mundo

y que, impávida, flota en el azul puro-sin-fondo.



Ella -la nube- es rojiza todavía

del color de las mejillas teñidas por la vergüenza

pero será pronto oscura como el humo más impuro

de las fábricas.

Cruza sabiamente sus dedos que son raíces

las que la anclan al cielo y se adormece con el cantar

dulcísimo de los venados en celo.



Ella, mi amante, tiene el color de la carne joven

o el de los maniquíes desvergonzados que se exhiben

tras los vidrios o en las camas.

Pero ha de ser su color variable

ha de ser como arco iris o el de la mezcla de mi amor y el deseo de tenerla

color que se sólo se crea en mi desaforada paleta.



Ella, no se si mi amante o la nube rojinegra

está tendiendo el tejido de estrellas que morirán esta noche

morirán sólo en mis ojos

a medida que se apague mi deseo y ella vuelva a ser

tan solo nube, tan solo forma que se desvanece

mientras fijamente navega.



Entonces volverán los caballos del alba nueva

y tendré como un Sísifo irredimible

que escalar los escalones de esa búsqueda siempre renovada

la del amor que no cesa

con sus rayos

con sus nubes con formas de mujeres

suntuosas

rojas

anunciadoras de la muerte que no llega.

AliciaSavage_01_kydoco


Ilust.: Alice Savage. Fotografía.

Como una gran sonrisa roja, es esa nube que anuncia el deseo, siempre sumamente interesantes tus poema, querido amigo Miguel. Un placer leer, enhorabuena. Un abrazo, feliz fin de semana.
 
Sí. Se que ella está allí

tras la nube obsequiosa como una fruta madura

Ella está allí y me sonríe.

Ella, la nube, tiene sus cálidas formas

sus formas de mirar sin decir nada

Ella, mi amante, duerme serena tras las formas opulentas de la nube

sonrojadas por el sol que ya declina.



Volando hacia la nada en su inmovilidad de esfinge

esa nube atardecida que almacena todos los rojos del mundo

y que, impávida, flota en el azul puro-sin-fondo.



Ella -la nube- es rojiza todavía

del color de las mejillas teñidas por la vergüenza

pero será pronto oscura como el humo más impuro

de las fábricas.

Cruza sabiamente sus dedos que son raíces

las que la anclan al cielo y se adormece con el cantar

dulcísimo de los venados en celo.



Ella, mi amante, tiene el color de la carne joven

o el de los maniquíes desvergonzados que se exhiben

tras los vidrios o en las camas.

Pero ha de ser su color variable

ha de ser como arco iris o el de la mezcla de mi amor y el deseo de tenerla

color que se sólo se crea en mi desaforada paleta.



Ella, no se si mi amante o la nube rojinegra

está tendiendo el tejido de estrellas que morirán esta noche

morirán sólo en mis ojos

a medida que se apague mi deseo y ella vuelva a ser

tan solo nube, tan solo forma que se desvanece

mientras fijamente navega.



Entonces volverán los caballos del alba nueva

y tendré como un Sísifo irredimible

que escalar los escalones de esa búsqueda siempre renovada

la del amor que no cesa

con sus rayos

con sus nubes con formas de mujeres

suntuosas

rojas

anunciadoras de la muerte que no llega.

AliciaSavage_01_kydoco


Ilust.: Alice Savage. Fotografía.

Un rumbo maximo que desde el sueño se agradece pues la conclusion son formas
irreales y contrastadas. la muerte y esas inquietudes que se mezclan como en
la sublimacion de cromatico atardeceres oscuro y rosaceo. un fin de algo.
excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
Gracias, querido Carlos, por esta nueva revisión de un antiguo poema. Es una hermosa tarea la tuya, especialmente gratificante para el autor, que vemos como obras que hace tiempo dejaron su hueco a otras, se ven revisitadas y renovadas en su lustre. Un abrazo, amigo mío.
miguel
 

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