Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
La tarde cae lentamente,
el sol y la tierra
se despiden
satisfechos sus anhelos,
su dulce adios
pone en mi alma
el recuerdo del amado,
mi corazón le añora. . .
Atardece, amadio mío,
¿podrías poner
un ocaso en mi pecho?.