BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuerpos que me abrasan
sonriendo risueños en su letanía
donde insensibilidades y causas
vuelan por estómagos repentinamente
vacíos. En su aceptación consagrada,
labios y hormigas, mi sentido de inteligencia,
tu intuición devorada, las manos imprecisas.
Oh mirar de frente las bocas, los ojos apagados,
cómo los martillos hunden sus abejas entre
los dientes amarillos. Bromuro sortean
sus apreciados caballeros, y en las sortijas
que forjan, sus latidos son repetidos.
El eco de mi broma, mi máscara de exilio,
lo que rasga la trampa, y voy cayendo en el nido.
De pájaros y aves, de emigraciones solícitas,
de esas aventureras muñecas raídas por un sol líquido.
©
sonriendo risueños en su letanía
donde insensibilidades y causas
vuelan por estómagos repentinamente
vacíos. En su aceptación consagrada,
labios y hormigas, mi sentido de inteligencia,
tu intuición devorada, las manos imprecisas.
Oh mirar de frente las bocas, los ojos apagados,
cómo los martillos hunden sus abejas entre
los dientes amarillos. Bromuro sortean
sus apreciados caballeros, y en las sortijas
que forjan, sus latidos son repetidos.
El eco de mi broma, mi máscara de exilio,
lo que rasga la trampa, y voy cayendo en el nido.
De pájaros y aves, de emigraciones solícitas,
de esas aventureras muñecas raídas por un sol líquido.
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