Oda a la blasfemia

El mentiroso

Poeta recién llegado
La hipocresía se hace iglesia
Desde la piedra primera hasta el campanario
Un niño bajo el altar llora
Por su boca chorrea la leche de Hera
Y no, no es buen lugar para esconderte, debajo de los bancos
Ni en el confesionario
Los verdugos de la moral preponderante se pasean orgullosos de sus hachas
Hachas sangrantes, hachas oxidadas
Por los siglos de los siglos

El hijo de Dios llora clavado en una esquina
Sus clavos son de piedra, sus ojos de burro muerto devorado por las hormigas
Sus manos ya no bendicen si intenta levantar la cabeza alguien le grita
¡Quieto ahí, ahora es nuestro turno!
Para devolverle la comunión en forma violenta
¿Qué va a hacer?
Dos mil años devorando su carne y su sangre
Debilitan a cualquiera, es regla humana-divina

Sí, sé que hay palabras y multitudes descendiendo por la ladera
Cuando la noche está panza arriba
Letras brillantes como el diamante de la mina más profunda
Del África original
Letras que gritan por la blasfemia
Por la vuelta a la libertad radical, por la destrucción sistemática
Único método existente única verdad
Y Dios sabe que esta guerra la tendrá que perder
Lo sabe pero no lo reconoce, es inútil
Aunque lo hiciera demasiado hace que nadie le escucha
Su hijo fue sacrificado y sobre él se construyeron edificios desafiantes al orden natural
Las tumbas no son más que el principio para una tumba más grande todavía
La tumba de la humanidad
Que ahora, por fin, alguien intenta derruir
¡Cantad la Oda a la Blasfemia, hermanos!
¡Cantad!
Hasta el negro infinito se pone de rodillas
Si de verdad todos levantáis la cabeza
 
Última edición:
La hipocresía se hace iglesia
Desde la piedra primera hasta el campanario
Un niño bajo el altar llora
Por su boca chorrea la leche de Hera
Y no, no es buen lugar para esconderte, debajo de los bancos
Ni en el confesionario
Los verdugos de la moral preponderante se pasean orgullosos de sus hachas
Hachas sangrantes, hachas oxidadas
Por los siglos de los siglos

El hijo de Dios llora clavado en una esquina
Sus clavos son de piedra, sus ojos de burro muerto devorado por las hormigas
Sus manos ya no bendicen si intenta levantar la cabeza alguien le grita
¡Quieto ahí, ahora es nuestro turno!
Para devolverle la comunión en forma violenta
¿Qué va a hacer?
Dos mil años devorando su carne y su sangre
Debilitan a cualquiera, es regla humana-divina

Sí, sé que hay palabras y multitudes descendiendo por la ladera
Cuando la noche está panza arriba
Letras brillantes como el diamante de la mina más profunda
Del África original
Letras que gritan por la blasfemia
Por la vuelta a la libertad radical, por la destrucción sistemática
Único método existente única verdad
Y Dios sabe que esta guerra la tendrá que perder
Lo sabe pero no lo reconoce, es inútil
Aunque lo hiciera demasiado hace que nadie le escucha
Su hijo fue sacrificado y sobre él se construyeron edificios desafiantes al orden natural
Las tumbas no son más que el principio para una tumba más grande todavía
La tumba de la humanidad
Que ahora, por fin, alguien intenta derruir
¡Cantad la Oda a la Blasfemia, hermanos!
¡Cantad!
Hasta el negro infinito se pone de rodillas
Si de verdad todos levantáis la cabeza
Qué bueno, cómo se me ha pasado esta maravilla. Te mando mis estrellas.
 
Cuánta fuerza en esas letras... Cómo el hombre se ha olvidado de todo, no es sorpresa; ya tendrá su castigo el mal amante, amigo. ¡Vuelta a la libertad!

Aún espero con ansias ese dueto.
Saludos!
 
La hipocresía se hace iglesia
Desde la piedra primera hasta el campanario
Un niño bajo el altar llora
Por su boca chorrea la leche de Hera
Y no, no es buen lugar para esconderte, debajo de los bancos
Ni en el confesionario
Los verdugos de la moral preponderante se pasean orgullosos de sus hachas
Hachas sangrantes, hachas oxidadas
Por los siglos de los siglos

El hijo de Dios llora clavado en una esquina
Sus clavos son de piedra, sus ojos de burro muerto devorado por las hormigas
Sus manos ya no bendicen si intenta levantar la cabeza alguien le grita
¡Quieto ahí, ahora es nuestro turno!
Para devolverle la comunión en forma violenta
¿Qué va a hacer?
Dos mil años devorando su carne y su sangre
Debilitan a cualquiera, es regla humana-divina

Sí, sé que hay palabras y multitudes descendiendo por la ladera
Cuando la noche está panza arriba
Letras brillantes como el diamante de la mina más profunda
Del África original
Letras que gritan por la blasfemia
Por la vuelta a la libertad radical, por la destrucción sistemática
Único método existente única verdad
Y Dios sabe que esta guerra la tendrá que perder
Lo sabe pero no lo reconoce, es inútil
Aunque lo hiciera demasiado hace que nadie le escucha
Su hijo fue sacrificado y sobre él se construyeron edificios desafiantes al orden natural
Las tumbas no son más que el principio para una tumba más grande todavía
La tumba de la humanidad
Que ahora, por fin, alguien intenta derruir
¡Cantad la Oda a la Blasfemia, hermanos!
¡Cantad!
Hasta el negro infinito se pone de rodillas
Si de verdad todos levantáis la cabeza

Un poema intenso, movido por una necesidad muy intestina. Pareciera una confesión. Una visión confesionaria, que intenta dar un enfoque muy grotesco.
 
La hipocresía se hace iglesia
Desde la piedra primera hasta el campanario
Un niño bajo el altar llora
Por su boca chorrea la leche de Hera
Y no, no es buen lugar para esconderte, debajo de los bancos
Ni en el confesionario
Los verdugos de la moral preponderante se pasean orgullosos de sus hachas
Hachas sangrantes, hachas oxidadas
Por los siglos de los siglos

El hijo de Dios llora clavado en una esquina
Sus clavos son de piedra, sus ojos de burro muerto devorado por las hormigas
Sus manos ya no bendicen si intenta levantar la cabeza alguien le grita
¡Quieto ahí, ahora es nuestro turno!
Para devolverle la comunión en forma violenta
¿Qué va a hacer?
Dos mil años devorando su carne y su sangre
Debilitan a cualquiera, es regla humana-divina

Sí, sé que hay palabras y multitudes descendiendo por la ladera
Cuando la noche está panza arriba
Letras brillantes como el diamante de la mina más profunda
Del África original
Letras que gritan por la blasfemia
Por la vuelta a la libertad radical, por la destrucción sistemática
Único método existente única verdad
Y Dios sabe que esta guerra la tendrá que perder
Lo sabe pero no lo reconoce, es inútil
Aunque lo hiciera demasiado hace que nadie le escucha
Su hijo fue sacrificado y sobre él se construyeron edificios desafiantes al orden natural
Las tumbas no son más que el principio para una tumba más grande todavía
La tumba de la humanidad
Que ahora, por fin, alguien intenta derruir
¡Cantad la Oda a la Blasfemia, hermanos!
¡Cantad!
Hasta el negro infinito se pone de rodillas
Si de verdad todos levantáis la cabeza
OLvido humano, cuarteados castigos para esa transformacion
que es graznido entre sombras de aliento. poema de gran
intensidad y fuerza, es como un sacrificio de entrega. felicidades.
luzyabsenta
 

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