David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Se ha ido mi contento
dejándome en un valle de tristeza,
y juro que no miento,
llorando en mi pobreza
cuando mi amor se ha ido con presteza.
¿Por qué tú me has dejado,
en este infierno lleno de tortura
a mí, tu dulce amado,
lejos de tu hermosura,
alejado de toda cosa pura?
Tu siervo ahora pena
esperando sentado tu venida,
pasando mi condena
cruelmente padecida,
pues me has abandonado con tu huïda.
Quedándome a mi suerte
en este mundo que ahora me es incierto,
de dolor y de muerte,
sin orden ni concierto,
de ti alejado, triste, solo muerto.
¡Aquí yo estoy llorando,
esperando muy cerca de tu puerta,
a millares penando,
mi boca, casi muerta,
te pide tu regreso, cosa cierta.
¡Oh dama bondadosa,
señal del puro amor y verdadera
de los amados diosa,
persona placentera,
dime por qué no quieres que te quiera!
En un lugar lejano,
sin pensar en tu amor allí te fuiste
de este lugar mundano,
mas sin querer, me heriste,
¿por qué tú mi tristeza la quisiste?
Y aquí tú me has dejado
tirado, sin pensarlo, en este suelo,
triste y abandonado,
con mucho desconsuelo,
y tú, mientras, jugando con el cielo.
En poca compañía
y sin poder mirar tu dulce encanto,
sin ninguna alegría,
¡Ay Nuestro Señor Santo
vos devolvedme a quién quería tanto!
El Cielo se serena,
porque tú estás allí en su acogimiento,
pero La Tierra pena
en su rotar tan lento,
que de tanto llorar le falta aliento.
Por ti La Tierra llora
en todas sus entrañas, y en profundo,
do su existencia mora
en el nacer del mundo
que se riega con lágrimas, fecundo.
Y todo ya no es nada,
lo que antes era el mundo hoy es vano,
si ya no está mi amada
y no toca mi mano,
ahora está podrido lo antes sano.
Y en todo este despojo
de pobreza, tristeza y muerte lleno,
herido al vivo rojo
y con mortal veneno
¿ oh, algo existirá que sea bueno?
¿Por qué tú, dulce amada,
de mí te has alejado y has huïdo.
Si por mí eres loada,
dime por qué te has ido,
¿o es que en algún momento te he ofendido?
Que toda esa riqueza
cuando estabas en mi mundo, tenía,
pero sin tu belleza
cuando te fuiste un día
desapareció todo lo que había.
Entonces ya no hay nada,
mi mundo no es el mundo sin tu lado,
¿por qué te fuiste amada
y me has abandonado?
Pues toda esta belleza se has esfumado.
Y todas mis heridas
cuando en esta infernal, triste tortura,
cuando emprendiste tu ida,
¿a mí quién me las cura
si ya es ida tu dicha, tu hermosura?
Que sepas, yo te sigo
aquí, lleno de penas, esperando
a que vuelvas conmigo
y así tu y yo quedando
todo aquello dejamos terminando.
¡Oh que triste camino,
que triste padecer y sufrimiento,
misérrimo destino
ya sin ningún contento!
¿Pero, puedo esperar tu advenimiento?
Recuerda nuestra historia,
pues yo no he de caer en el olvido,
pues siempre en tu memoria
un recuerdo perdido
dirá lo que nosotros hemos sido.
dejándome en un valle de tristeza,
y juro que no miento,
llorando en mi pobreza
cuando mi amor se ha ido con presteza.
¿Por qué tú me has dejado,
en este infierno lleno de tortura
a mí, tu dulce amado,
lejos de tu hermosura,
alejado de toda cosa pura?
Tu siervo ahora pena
esperando sentado tu venida,
pasando mi condena
cruelmente padecida,
pues me has abandonado con tu huïda.
Quedándome a mi suerte
en este mundo que ahora me es incierto,
de dolor y de muerte,
sin orden ni concierto,
de ti alejado, triste, solo muerto.
¡Aquí yo estoy llorando,
esperando muy cerca de tu puerta,
a millares penando,
mi boca, casi muerta,
te pide tu regreso, cosa cierta.
¡Oh dama bondadosa,
señal del puro amor y verdadera
de los amados diosa,
persona placentera,
dime por qué no quieres que te quiera!
En un lugar lejano,
sin pensar en tu amor allí te fuiste
de este lugar mundano,
mas sin querer, me heriste,
¿por qué tú mi tristeza la quisiste?
Y aquí tú me has dejado
tirado, sin pensarlo, en este suelo,
triste y abandonado,
con mucho desconsuelo,
y tú, mientras, jugando con el cielo.
En poca compañía
y sin poder mirar tu dulce encanto,
sin ninguna alegría,
¡Ay Nuestro Señor Santo
vos devolvedme a quién quería tanto!
El Cielo se serena,
porque tú estás allí en su acogimiento,
pero La Tierra pena
en su rotar tan lento,
que de tanto llorar le falta aliento.
Por ti La Tierra llora
en todas sus entrañas, y en profundo,
do su existencia mora
en el nacer del mundo
que se riega con lágrimas, fecundo.
Y todo ya no es nada,
lo que antes era el mundo hoy es vano,
si ya no está mi amada
y no toca mi mano,
ahora está podrido lo antes sano.
Y en todo este despojo
de pobreza, tristeza y muerte lleno,
herido al vivo rojo
y con mortal veneno
¿ oh, algo existirá que sea bueno?
¿Por qué tú, dulce amada,
de mí te has alejado y has huïdo.
Si por mí eres loada,
dime por qué te has ido,
¿o es que en algún momento te he ofendido?
Que toda esa riqueza
cuando estabas en mi mundo, tenía,
pero sin tu belleza
cuando te fuiste un día
desapareció todo lo que había.
Entonces ya no hay nada,
mi mundo no es el mundo sin tu lado,
¿por qué te fuiste amada
y me has abandonado?
Pues toda esta belleza se has esfumado.
Y todas mis heridas
cuando en esta infernal, triste tortura,
cuando emprendiste tu ida,
¿a mí quién me las cura
si ya es ida tu dicha, tu hermosura?
Que sepas, yo te sigo
aquí, lleno de penas, esperando
a que vuelvas conmigo
y así tu y yo quedando
todo aquello dejamos terminando.
¡Oh que triste camino,
que triste padecer y sufrimiento,
misérrimo destino
ya sin ningún contento!
¿Pero, puedo esperar tu advenimiento?
Recuerda nuestra historia,
pues yo no he de caer en el olvido,
pues siempre en tu memoria
un recuerdo perdido
dirá lo que nosotros hemos sido.
Última edición: