jhon mario agamez castro
Poeta recién llegado
Deseé tu carne blanca.
que de esa noche, mis deseos guarda.
Yo persistí en tu inquieta alma.
para impregnar luego, en mi cuerpo tu savia.
Odié la sombra de tu figura desnuda.
Deseé tu labios rosa,
y tu cintura derretida en mi boca,
Deseé la noche sola,
para hacernos con los cuerpos,
la gloria.
Perecí en tus curvas
y nos deteste después.
Abriste mi llama y odié tu figura.
Se fue la noche
y con ella la lujuria.
Arribo el alba
y enseguida la pena.
Te ausentó la vergüenza
y zarpaste ligero.
Detesto las horas,
entres tus piernas sometido.
Mermamos el pecado,
sumergiéndolo en cariño.
Bajamos la luna caliente,
dejándonos abiertos al apetito.
Odié tu figura,
en la sombra desnuda.
Márchate rápido
y apaga la luna.
que de esa noche, mis deseos guarda.
Yo persistí en tu inquieta alma.
para impregnar luego, en mi cuerpo tu savia.
Odié la sombra de tu figura desnuda.
Deseé tu labios rosa,
y tu cintura derretida en mi boca,
Deseé la noche sola,
para hacernos con los cuerpos,
la gloria.
Perecí en tus curvas
y nos deteste después.
Abriste mi llama y odié tu figura.
Se fue la noche
y con ella la lujuria.
Arribo el alba
y enseguida la pena.
Te ausentó la vergüenza
y zarpaste ligero.
Detesto las horas,
entres tus piernas sometido.
Mermamos el pecado,
sumergiéndolo en cariño.
Bajamos la luna caliente,
dejándonos abiertos al apetito.
Odié tu figura,
en la sombra desnuda.
Márchate rápido
y apaga la luna.
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