Odio la sed.

Si que ves, ocultando el rostro en su seguridad el cable del televisor rueda por la melena curva del deseo, plantando esferas vacias de reproduccion.

Si acabas de ver un programa de "salimos por la noche" en el cable, se hace notar de precencia el olor y su ruido, clavas la mirada en sus orejas como esperando recoger algo de lo que en su juventud parecia mañana; lo que en su vida era la mañana. Pasar del teatro a la mesa, del contorno debil de su region abdominal.
-¿quien mira para ver las hojas ultimamente?. Si hay lugares que se parecen a la ley, oculta la fibra osea de la pared; es restringida por la soledad la ganancia que circunda abajo de las paredes.
-El voltea abajo de su melena, indispuesta ella goza de ese placer. Alterado por la costumbre me como.

El convencimiento de seguir sentado dentro del teatro.
Sin permisos sobre la elocuencia de placer obseno se dirige la dama pretendiendo dominar un letrero; de eso habla un comediante al parecer por la hora en que llega.
-toma el telefono pide un numero y vacia el agua dentro del vaso, juramento que se convierte en diciplina.
Alterado, entro vuelvo a mis placeres y me distraigo con la poca agua que veo en mi vaso.

Si me ven alterado por un producto de mi justa precencia estoy hablando de cosas doradas; espadas, reflejos, camas y mundos paralelos donde. ¿donde?
-el reflejo de mi cabeza junto a los osos que me acompañan nuevamente es visitado, dorado, dorado, dorado. ¡dorado! que indispuesto, jurar es semiplacentero.

Si me cobran ese plato con carne disgustado es el remordimiento, junto a el.
-cobro fuerza, cobro fuerza. todo es un pedazo de metal.
 
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