Marisa
Poeta adicto al portal
OFENSAS
Testimonio de un delirio,
viviendo preso en mi coraza,
hasta desplazarse en la agonía
de unas lanzas que se clavaban,
como afiliados cuchillos
en mi seca garganta.
Caminé, tras largas horas,
el cansancio se dibujo en mis ojos,
estaba agotada, demolida,
mis manos pedían auxilio,
mi boca más se apretaba.
Hasta el cielo quedo mudo,
nadie pronunció palabra;
solo los arboles,
me susurraban al oído,
en ese abstracto silencio.
Cerraron se mis pupilas,
intentando dormir
en la agitada noche,
mas el tiempo continúo su curso,
todo parecía estar muerto
solo quedaron palabras
dejando una huella
imposible de borrar.
Última edición: