• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Ofrendas y contradicciones-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Ofrezco mi mente en erudición

sacrifico mis días escuchando ruidos

rectifico los bálsamos hasta

su transformación en subterráneos arroyos.

Mis heridas, si las tuve,

son parques de tristezas despobladas,

pequeños armarios donde guardo los rayos,

donde aplazo mis memorias para los próximos latidos.

Ofrendo mi mente en sacrificio

oh, tan tierno, mi corazón come hierba

en su trasiego de vendavales como rompeolas.

En su televisor, radian las secuencias de sonido:

ruidos de venas negras, y apacibles tiendas de campaña.

©
 
Ofrezco mi mente en erudición

sacrifico mis días escuchando ruidos

rectifico los bálsamos hasta

su transformación en subterráneos arroyos.

Mis heridas, si las tuve,

son parques de tristezas despobladas,

pequeños armarios donde guardo los rayos,

donde aplazo mis memorias para los próximos latidos.

Ofrendo mi mente en sacrificio

oh, tan tierno, mi corazón come hierba

en su trasiego de vendavales como rompeolas.

En su televisor, radian las secuencias de sonido:

ruidos de venas negras, y apacibles tiendas de campaña.

©
Esos sacrificios obedecen a un favor a cambio que no será posible procesar. Un abrazo, BEN.
 
Ofrezco mi mente en erudición

sacrifico mis días escuchando ruidos

rectifico los bálsamos hasta

su transformación en subterráneos arroyos.

Mis heridas, si las tuve,

son parques de tristezas despobladas,

pequeños armarios donde guardo los rayos,

donde aplazo mis memorias para los próximos latidos.

Ofrendo mi mente en sacrificio

oh, tan tierno, mi corazón come hierba

en su trasiego de vendavales como rompeolas.

En su televisor, radian las secuencias de sonido:

ruidos de venas negras, y apacibles tiendas de campaña.

©


Bien se acomoda el sentir en tu poesía Ben, gusto leerte.
 
Ofrezco mi mente en erudición

sacrifico mis días escuchando ruidos

rectifico los bálsamos hasta

su transformación en subterráneos arroyos.

Mis heridas, si las tuve,

son parques de tristezas despobladas,

pequeños armarios donde guardo los rayos,

donde aplazo mis memorias para los próximos latidos.

Ofrendo mi mente en sacrificio

oh, tan tierno, mi corazón come hierba

en su trasiego de vendavales como rompeolas.

En su televisor, radian las secuencias de sonido:

ruidos de venas negras, y apacibles tiendas de campaña.

©

Siempre tienen profundidad y substancia tus versos surrealistas, Querido amigo Ben. Uno se identifica a menudo con esas luchas interiores. Un abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba