BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ofrezco mi mente en erudición
sacrifico mis días escuchando ruidos
rectifico los bálsamos hasta
su transformación en subterráneos arroyos.
Mis heridas, si las tuve,
son parques de tristezas despobladas,
pequeños armarios donde guardo los rayos,
donde aplazo mis memorias para los próximos latidos.
Ofrendo mi mente en sacrificio
oh, tan tierno, mi corazón come hierba
en su trasiego de vendavales como rompeolas.
En su televisor, radian las secuencias de sonido:
ruidos de venas negras, y apacibles tiendas de campaña.
©
sacrifico mis días escuchando ruidos
rectifico los bálsamos hasta
su transformación en subterráneos arroyos.
Mis heridas, si las tuve,
son parques de tristezas despobladas,
pequeños armarios donde guardo los rayos,
donde aplazo mis memorias para los próximos latidos.
Ofrendo mi mente en sacrificio
oh, tan tierno, mi corazón come hierba
en su trasiego de vendavales como rompeolas.
En su televisor, radian las secuencias de sonido:
ruidos de venas negras, y apacibles tiendas de campaña.
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