Miriam Camelo
Poeta recién llegado
Mis piernas te conducen al final de mis dominios,
parten de la morada donde reside tu asombro,
y arriba de ella, en su acústico nicho
el corazón,
rojo sol que te conversa al oído,
no sabe de conciencia y su dialecto, la intuición,
-sí, mi mejor amigo-,
mi corazón, solo conoce de frecuencias
a cada pulso, libera emociones
como las flores
cuando desgranan su polen y son brisas,
euforias que se filtran por las hendiduras de la carne
y ascienden, luego se tornan
en lluvia de sonrisas o tormentas de lágrimas.
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