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Poeta recién llegado
Oh puta, mi amada puta
04 Octubre 2008
(La prostitución:
fácil dineral,
mortífero vigor enraizado
y sadomasoquista
colocando las putas del vicio,
una a una, pútridas
joyas vaginales,
una a una, rústicas
rotas sexuales, rotos
confeccionados
por el taladro carnal
enfermizo, una a una
roída por la seca, una a una
curtida callejera
con el culo al aire,
con el chancro carnívoro
mefítico, pestífero,
fétido, insalubre,
pernicioso,
malsano,
deletéreo,
hediondo,
tóxico por veinte dólares y diez
minutos artificiales,
para que goce una corrida
profiláctica
el marido de Doña )
¡Prostituta dorada
con tu huevo dorado sorpresa,
dame tu placer cartón
y tus tetas saliveras del anterior!
¡Dame tu facial grotesca
que yo te daré tu ganancia rutinaria;
tu eslabón triste de la aurora
y de pezón gigante,
de gigante pezón
rompiendo el rostro con la culpa!
¡Oh puta, mi amada puta!
Tu labor es célebre
y oportuna,
para los ebrios imberbes,
los feos añosos,
los grises monstruos del armario
y los líderes solitarios
(crípticos al matrimonio)
con sus plumas de oro
firmando cheque por cheque
tu carne
¡Oh puta, mi amada puta,
dame tu gruta palustre
para esconder mi búho estrépito
que me pide mucho
la sucia blanda de la vergüenza;
el caracol nocturno
inquieto por la babosa;
mi duende epiléptico pide
mendrugos de mariposa;
dame
la rosa cálida
abierta en flor puta flor
flamígera,
rígida flor vaginal!
¡Déjame usarte
como pañuelo rehusado
y rehusado para colmar
la costra con mi lágrima!
Oh puta, mi amada puta,
prostituida cruda
ramera,
Red Light District
minifalda lengüetera,
acaso
recordarás mi nombre
o sólo somos penes
en la noche
rumiando por tu vientre.
Puta al final: no sé
si sentirme triste
o alegre,
pero llega el mutismo
y le ronda una mueca
de infelicidad absurda
a la luna, y te veo a ti:
mujer,
y a mí: como puta
de una sed sexual:
impúdico
por la vacía calle
obvia
de semáforos humillados
que laten
en sicalipsis amarilla
la falta
¡Oh puta, mi amada puta,
cómo tú te harás de sentir
cuando el día fornica
a la ventana con su lengua fulgor;
cómo quitarás de la cara
la cicatriz, la arruga del sol
que te descubre noctívaga
y muda esperando la noche!
Oh puta, mi amada puta,
mi bolsillo está que quiebra,
quita mi lujuria
que también espero la noche
revolcada en tu plástico.
Oh puta, mi puta amada
Gino Alexander Amaya
04 Octubre 2008
(La prostitución:
fácil dineral,
mortífero vigor enraizado
y sadomasoquista
colocando las putas del vicio,
una a una, pútridas
joyas vaginales,
una a una, rústicas
rotas sexuales, rotos
confeccionados
por el taladro carnal
enfermizo, una a una
roída por la seca, una a una
curtida callejera
con el culo al aire,
con el chancro carnívoro
mefítico, pestífero,
fétido, insalubre,
pernicioso,
malsano,
deletéreo,
hediondo,
tóxico por veinte dólares y diez
minutos artificiales,
para que goce una corrida
profiláctica
el marido de Doña )
¡Prostituta dorada
con tu huevo dorado sorpresa,
dame tu placer cartón
y tus tetas saliveras del anterior!
¡Dame tu facial grotesca
que yo te daré tu ganancia rutinaria;
tu eslabón triste de la aurora
y de pezón gigante,
de gigante pezón
rompiendo el rostro con la culpa!
¡Oh puta, mi amada puta!
Tu labor es célebre
y oportuna,
para los ebrios imberbes,
los feos añosos,
los grises monstruos del armario
y los líderes solitarios
(crípticos al matrimonio)
con sus plumas de oro
firmando cheque por cheque
tu carne
¡Oh puta, mi amada puta,
dame tu gruta palustre
para esconder mi búho estrépito
que me pide mucho
la sucia blanda de la vergüenza;
el caracol nocturno
inquieto por la babosa;
mi duende epiléptico pide
mendrugos de mariposa;
dame
la rosa cálida
abierta en flor puta flor
flamígera,
rígida flor vaginal!
¡Déjame usarte
como pañuelo rehusado
y rehusado para colmar
la costra con mi lágrima!
Oh puta, mi amada puta,
prostituida cruda
ramera,
Red Light District
minifalda lengüetera,
acaso
recordarás mi nombre
o sólo somos penes
en la noche
rumiando por tu vientre.
Puta al final: no sé
si sentirme triste
o alegre,
pero llega el mutismo
y le ronda una mueca
de infelicidad absurda
a la luna, y te veo a ti:
mujer,
y a mí: como puta
de una sed sexual:
impúdico
por la vacía calle
obvia
de semáforos humillados
que laten
en sicalipsis amarilla
la falta
¡Oh puta, mi amada puta,
cómo tú te harás de sentir
cuando el día fornica
a la ventana con su lengua fulgor;
cómo quitarás de la cara
la cicatriz, la arruga del sol
que te descubre noctívaga
y muda esperando la noche!
Oh puta, mi amada puta,
mi bolsillo está que quiebra,
quita mi lujuria
que también espero la noche
revolcada en tu plástico.
Oh puta, mi puta amada
Gino Alexander Amaya
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