Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te adoré, porque me amaste.
Te ofendí, porque me heriste.
Te dejé, pues lo pediste.
Te hallé, porque me buscaste.
Te besé, pues me abrazaste.
Acepté, porque ofreciste.
Te colmé, porque me diste.
Disfruté, porque gozaste.
Te mordí, pues me arañaste.
Te mimé, porque sufriste.
Me alegré, porque reíste.
Recordé, porque nombraste.
Desperté, porque soñaste.
Me afligí, pues te vi triste.
-Cansémonos. Propusiste.
¡Me inquieté! Tú, suspiraste.
Yo, confuso. Tú, expectante.
Medité, y así te dije:
Cuando quise... ¡no quisiste!
Te hablé. Pero no escuchaste.
(Te obviaré, pues me ignoraste.)
'NO'. Contesté calmo ¡y firme!
Me cubrí, pues te vestiste.
Sonreí, pues te enojaste.
Te reñí, pues me insultaste.
Tú, frustrada. Yo, sensible.
Tú, aspirinas y yo, whisky.
Me alarmé, ¡pues reaccionaste!
Me encerré, pues te marchaste.
No te abrí,  pues no insististe.
Y poco antes de dormirme,
te escribí... pues me inspiraste.
...
Te ofendí, porque me heriste.
Te dejé, pues lo pediste.
Te hallé, porque me buscaste.
Te besé, pues me abrazaste.
Acepté, porque ofreciste.
Te colmé, porque me diste.
Disfruté, porque gozaste.
Te mordí, pues me arañaste.
Te mimé, porque sufriste.
Me alegré, porque reíste.
Recordé, porque nombraste.
Desperté, porque soñaste.
Me afligí, pues te vi triste.
-Cansémonos. Propusiste.
¡Me inquieté! Tú, suspiraste.
Yo, confuso. Tú, expectante.
Medité, y así te dije:
Cuando quise... ¡no quisiste!
Te hablé. Pero no escuchaste.
(Te obviaré, pues me ignoraste.)
'NO'. Contesté calmo ¡y firme!
Me cubrí, pues te vestiste.
Sonreí, pues te enojaste.
Te reñí, pues me insultaste.
Tú, frustrada. Yo, sensible.
Tú, aspirinas y yo, whisky.
Me alarmé, ¡pues reaccionaste!
Me encerré, pues te marchaste.
No te abrí,  pues no insististe.
Y poco antes de dormirme,
te escribí... pues me inspiraste.
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