XANA
Poeta fiel al portal
Ciegos están los ojos
que viven cautivos
de otra mirada.
Sus brillos son hambre,
luz derramada;
sus lágrimas,
dulce agonía,
aurora de fuegos coronada.
Ciegos también se vuelven
en la prisión de los celos,
al no sentirse admirados
de los de su carcelero.
¡Más dulce sería el tormento
si, tan solo, por un momento,
aquel que avivó la llama
de sus ojos se prendara!
que viven cautivos
de otra mirada.
Sus brillos son hambre,
luz derramada;
sus lágrimas,
dulce agonía,
aurora de fuegos coronada.
Ciegos también se vuelven
en la prisión de los celos,
al no sentirse admirados
de los de su carcelero.
¡Más dulce sería el tormento
si, tan solo, por un momento,
aquel que avivó la llama
de sus ojos se prendara!