lonelywolf
Poeta recién llegado
Aterrado seré como un jugete roto,
bajo un dolor que se presta devoto,
aferrándose a mi rutina aterradora,
de una vida entristecida e incolora,
con el tiempo mas y mas lo agrego,
un camino de color blanco y negro.
Columpios mecidos entre el viento,
sin impulsarlos ningún joven niño,
diferentes jetas con las que miento,
y sucios gestos que de blanco tiño.
Ojos acristalados que aquí reflejan,
y aún mas dolor ocultando debajo,
no lloran aunque tanto lo intentan,
para librar mi carga no habrá atajo.
El odio y el amor habitan cercanos,
el monzón sacude entre las manos,
mientras recaerá una persona seria,
aquí convertido en payaso de feria,
ya que a mi no regresará mi suerte,
sigo hacia el corredor de la muerte.
Veo mi vida expuesta en un marco,
cuando mi fecilidad era feliz barco,
del que lejos de allí volvió a zarpar,
me silenciaré al fin para descansar.
Como si hoy el enemigo lo asedia,
como si fuese ya mi tragicomedia,
entre inundados campos de arroz,
grito y únicamente oigo a mi voz,
puesto que el azucar se vuelve sal,
y al mundo le parecerá aquí igual.
Como evitar hacerme jamás daño,
si llevo tatuado mi propio engaño,
hoy mi invernal espiritu ni espera,
a que viniese la florida primavera,
un lejano origen de sólidas raíces,
dejándome visibles mis cicatrices,
yo no puedo ocultar todo ese mal,
así reflejado en mis ojos de cristal.
bajo un dolor que se presta devoto,
aferrándose a mi rutina aterradora,
de una vida entristecida e incolora,
con el tiempo mas y mas lo agrego,
un camino de color blanco y negro.
Columpios mecidos entre el viento,
sin impulsarlos ningún joven niño,
diferentes jetas con las que miento,
y sucios gestos que de blanco tiño.
Ojos acristalados que aquí reflejan,
y aún mas dolor ocultando debajo,
no lloran aunque tanto lo intentan,
para librar mi carga no habrá atajo.
El odio y el amor habitan cercanos,
el monzón sacude entre las manos,
mientras recaerá una persona seria,
aquí convertido en payaso de feria,
ya que a mi no regresará mi suerte,
sigo hacia el corredor de la muerte.
Veo mi vida expuesta en un marco,
cuando mi fecilidad era feliz barco,
del que lejos de allí volvió a zarpar,
me silenciaré al fin para descansar.
Como si hoy el enemigo lo asedia,
como si fuese ya mi tragicomedia,
entre inundados campos de arroz,
grito y únicamente oigo a mi voz,
puesto que el azucar se vuelve sal,
y al mundo le parecerá aquí igual.
Como evitar hacerme jamás daño,
si llevo tatuado mi propio engaño,
hoy mi invernal espiritu ni espera,
a que viniese la florida primavera,
un lejano origen de sólidas raíces,
dejándome visibles mis cicatrices,
yo no puedo ocultar todo ese mal,
así reflejado en mis ojos de cristal.
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