Víctor Chacón Velázquez
Poeta recién llegado
Soñé con esa mujer de ojos esmeralda.
Cuando desperté, mi corazón latía desesperado.
¿Qué no daría yo para vivir ese sueño?
hablando solos, como la luna y el poeta.
Me prometí vivir un camino de vientos libres
donde, estando solo, tendría mucha compañía,
pero al ver esos ojos me nublo la conciencia.
Tus ojos son la luna y mis poemas la marea
que se agitan hasta que el sol las sosiega.
No te soñé con nuestras almas volando como una,
te soñé estando junto a mí, hablando de nuestros caminos,
mostrando nuestras almas en palabras.
Sentados en una banca cualquiera, dos mundos colisionan,
sintiendo que su mundo alrededor no tiene importancia.
Yo perdiéndome en esos ojos tuyos,
tú hablando con un soñador enamorado
que lo único que quiere es mostrarte lo que has despertado:
A un navegante con un barco de versos,
que a la deriva, se guía por dos estrellas,
dos estrellas esmeralda.
Cuando desperté, mi corazón latía desesperado.
¿Qué no daría yo para vivir ese sueño?
hablando solos, como la luna y el poeta.
Me prometí vivir un camino de vientos libres
donde, estando solo, tendría mucha compañía,
pero al ver esos ojos me nublo la conciencia.
Tus ojos son la luna y mis poemas la marea
que se agitan hasta que el sol las sosiega.
No te soñé con nuestras almas volando como una,
te soñé estando junto a mí, hablando de nuestros caminos,
mostrando nuestras almas en palabras.
Sentados en una banca cualquiera, dos mundos colisionan,
sintiendo que su mundo alrededor no tiene importancia.
Yo perdiéndome en esos ojos tuyos,
tú hablando con un soñador enamorado
que lo único que quiere es mostrarte lo que has despertado:
A un navegante con un barco de versos,
que a la deriva, se guía por dos estrellas,
dos estrellas esmeralda.