Enrique Floriano
Poeta fiel al portal
Qué mujer tan extraña me parece
la que he visto en las noches caminando,
por su casa de sueño tras las sombras
que estremezco de pronto murmurando.
¿Qué tendrá la mujer en su mirada
de diabólicos haces reflejados
y memorias amargas pensativa?
Al mirarla elle en mí provoca espanto:
insolentes pupilas, cejas grandes,
caminar ondulante, secos labios;
inteligente y perversa cuando ríe,
inteligente y hermosa cuando calla.
¿Qué tendrá que me atrae extrañamente?
Veo cólera arder en su distancia,
en sus llanas palabras y veneno,
y me siento atraído como el agua.
Son sus ojos, lo sé, los penetrantes
que me hechizan a verla y a buscarla,
porque creo a sus ojos parecerme,
tan lejana que quiero interpretarla.
Es mi esencia perdida y femenina;
y su cuerpo: mi sed, mi desconfianza...
Yo la veo vagar pensando que ella,
como tantos fantasmas ordinarios,
es sólo remembranza entre las sombras
de reinos olvidados.
Sin embargo, sus ojos diferentes
hablan más que su boca subterránea.
Grandes cejas, coraje y ojos fríos...
¡Espantado me acerco hasta su calma!
No es amor que siento por buscarla,
sino un algo inaudito en su palabra,
algo obscuro que anhelo en mi razón.
Son sus ojos lejanos a mis ojos
que hablan de algo revuelto en su rencor.
Es murmullo y misterio indescifrable,
lo que siento al mirarla no es amor.
la que he visto en las noches caminando,
por su casa de sueño tras las sombras
que estremezco de pronto murmurando.
¿Qué tendrá la mujer en su mirada
de diabólicos haces reflejados
y memorias amargas pensativa?
Al mirarla elle en mí provoca espanto:
insolentes pupilas, cejas grandes,
caminar ondulante, secos labios;
inteligente y perversa cuando ríe,
inteligente y hermosa cuando calla.
¿Qué tendrá que me atrae extrañamente?
Veo cólera arder en su distancia,
en sus llanas palabras y veneno,
y me siento atraído como el agua.
Son sus ojos, lo sé, los penetrantes
que me hechizan a verla y a buscarla,
porque creo a sus ojos parecerme,
tan lejana que quiero interpretarla.
Es mi esencia perdida y femenina;
y su cuerpo: mi sed, mi desconfianza...
Yo la veo vagar pensando que ella,
como tantos fantasmas ordinarios,
es sólo remembranza entre las sombras
de reinos olvidados.
Sin embargo, sus ojos diferentes
hablan más que su boca subterránea.
Grandes cejas, coraje y ojos fríos...
¡Espantado me acerco hasta su calma!
No es amor que siento por buscarla,
sino un algo inaudito en su palabra,
algo obscuro que anhelo en mi razón.
Son sus ojos lejanos a mis ojos
que hablan de algo revuelto en su rencor.
Es murmullo y misterio indescifrable,
lo que siento al mirarla no es amor.